La reseña: Contra el viento

contra el viento portada

La verdad es que hasta ahora no había leído ninguna novela de Ángeles Caso. Con ella me ha ocurrido algo muy curioso, producto totalmente de la casualidad, pero que ha venido a confirmarme nuevamente que las personas podemos ser muy parecidas la en la forma de sentir la vida, a pesar de las diferencias.

He sido asidua lectora de sus columnas de opinión. Me encanta la forma franca, valiente pero a la vez elegante con la que la escritora se enfrenta a la cotidianeidad de la vida; y en más de una ocasión ha conseguido dejarme asombrada con sus artículos. En algunos casos, precisamente lo que más me impresionó fue que ella desde su medio de comunicación y yo, humildemente, desde la plataforma que me ofrece el blog, cada una con su bagaje y a su estilo, coincidíamos plenamente en el fondo que imprime vida al tema sobre el que se habla.

A raíz de escribir mi novela, una amiga que vive en Asturias me dijo con mucha gracia: ya tengo libros de dos escritoras a las que conozco personalmente, Ángeles Caso y tú. Como comprenderéis, el hecho de que alguien me pusiera a la altura de una autora que ha sido ganadora de premios como el Planeta o el Fernando Lara, me llenó por una parte de pudor y por otra de agradecimiento. Tengo que aclarar que son mis amigos los que han hecho posible que viva, estos últimos tiempos, como si verdaderamente fuera una estrella. Y el caso es que a raíz del comentario, y por la ternura y el cariño con el que sé que mi amiga Maribel me lo decía, apunté en mi lista de libros por leer una frase que rezaba: “algo de Ángeles Caso”.

Ángeles Caso, con su premio Planeta.
Ángeles Caso, con su premio Planeta.

Puestos a elegir, me decidí por Contra el viento porque fue ganadora del Planeta en el 2009. Sólo fue empezar el libro y tuve la sensación de que el mundo giraba a mi alrededor. Otra vez las coincidencias, otra vez la casualidad. Como ocurre en la novela que yo escribí, Ángeles Caso también cuenta la historia conmovedora de una amistad entre mujeres de dos mundos diferentes. También ella intenta mostrar una vida “dramática” sin recurrir al “dramatismo” (válgaseme la redundancia), haciéndose testigo presente de la miseria o la injusticia, así como de la bondad, la rebeldía y la lucha con la que se enfrentan al mundo miles, millones de mujeres, con el gesto sencillo de levantarse cada mañana. Y sinceramente me abruma la forma sentimental, distinguida y sutil con la que lo hace.

Su obra se convierte en una crítica social muchísimo mejor construida de lo que yo hubiera soñado nunca desde la modestia de “mis tamarindos”, pero en la base, en esa raíz hilvanada con el lenguaje sencillo y la composición del mundo a la que se llega de un solo vistazo, en eso (perdón por la prepotencia), creo que ahí sí hemos coincidido, o al menos mi intención fue lograrlo. Ella sitúa el país de ida y vuelta en Cabo Verde y yo en Senegal, ella habla de malos tratos y yo de machismo. Las dos hablamos desde el punto de vista de una mujer, nada más y nada menos que de lo difícil, de lo terriblemente dolorosa que puede ser a veces la vida.

Libro totalmente recomendado para todos aquellos a los que la literatura les llegue a través del corazón porque Contra el viento es sentimiento, directamente en vena.

 

            M. Carmen Orcero. Autora de A la sombra de los Tamarindos.

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