La Reseña: Hablar solos

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A pesar de que los veranos me gusta dedicarlos a un tipo de literatura fresquita, muy del género de la intriga o del suspense, tenía pendiente una novela que me recomendaron hace un tiempo y que sin duda va a dejarme huella: Hablar solos de Andrés Neuman.

Es verdad que llevo ya un tiempo encandilada con los post que he leído en su blog (Microrréplicas http://andresneuman.blogspot.com.es/ ) porque escribe su opinión de una manera mordaz, de una forma joven y valiente que a mí me gusta. Pero hasta ahora no me había decidido por leer esta novela, un poco inquieta por el tema que trata y el pellizco sentimental que intuía que iba a dejarme en el alma.

La novela cuenta la historia de un hombre que sufre una enfermedad terminal. Pero, curiosamente, el autor no basa la trama principal en el enfermo, que sobrelleva a duras penas el momento terrible de despedirse de la vida, de la mujer amada y el hijo al que no verá crecer, sino que convierte en personaje central precisamente a la esposa, a la cuidadora abnegada y madre sufriente.

Empezamos a adentrarnos en ese entramado. Sabemos que probablemente saldremos tocados; el que más y el que menos, lleva cargando sobre sus hombros alguna experiencia trágica. Pero entonces, Neuman da un giro: cuando el marido decide emprender un viaje con el niño de diez años, alentado por la necesidad de crear un universo para ambos, de dejarle al hijo una experiencia con la que amarrar para siempre los recuerdos, la mujer, ante nuestros ojos atónitos de lectores acostumbrados al papel manido de la esposa doliente, ante nuestro sentimiento estupefacto hacia ese marido por el que a estas alturas de la novela nosotros ya hemos llorado, decide aprovechar la ausencia para serle infiel.

La historia está narrada en primera persona por sus tres protagonistas. El marido, la esposa y el hijo van contando a su manera, cómo pasan esos días en los que la muerte acecha. Y os aseguro que esa forma tan original de narrar engancha de veras. Permite, de una forma muy acertada, que sea el lector el único que conoce la historia al completo. Y es que en realidad la vida es exactamente así, en el día a día cotidiano no existe el narrador omnisciente que nos saca a los escritores de apuros, cuando queremos que queden claros los sentimientos. En la vida, en la mía y en la vuestra, sólo tenemos lo que percibimos, lo que creemos entender, lo que vislumbramos del corazón del otro a través del brillo de sus ojos, por supuesto, todo ello empaquetado en la misma caja que nuestra experiencia, nuestro credo o nuestros prejuicios.

Creo, sinceramente que Andrés Neuman, un argentino que vive en Granada desde los catorce años, se está ganando un sitio en la literatura nacional. Estaremos pendientes de él.

            M. Carmen Orcero. Autora de A la sombra de los Tamarindos.

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