Columnistas:Abandonados a su suerte

En estos últimos años hemos podido observar como la crisis humanitaria en el caso de los refugiados ha ido en aumento. No solamente el pueblo Sirio sino también hay iraquíes, afganos y el pueblo Kurdo, entre otros. Huyen de la guerra, en un éxodo dramático, para acabar retenidos en diferentes campos de refugiados mayoritariamente en Grecia, como son los campos que hay en Idomeni y en Lesbos.

Actualmente se barajan cifras de que en Europa han conseguido entrar 1.100.000 solicitando refugio. Desde la segunda guerra mundial no había existido una crisis humanitaria de tal magnitud. Ya que actualmente en todo el planeta hay unos 62.000,000 de personas refugiadas.

La crisis de los refugiados no existe desde hace poco aunque en nuestra cúpula Europea se ha empezado a hacer visible cuando los refugiando han solicitado en masa el derecho de asilo en territorio europeo.

La respuesta de la Unión Europea ha sido dar la espalda a los refugiados y externalizar el problema. El vergonzoso acuerdo sobre los refugiados entre la Unión Europea y Turquía reducirá de manera considerable el flujo de refugiados hacia Europa, a cambio de una importante suma económica (3 mil millones de euros y mejoras para ciudadanos turcos a la hora de trasladarse por territorio Europeo ya que no necesitarán de su visado; este acuerdo es una autentica locura.

En Turquía actualmente conviven 2.400.000. Cabe decir que actualmente Turquía no es un espacio seguro, ya que actualmente está inmersa en un conflicto interior armado entre el estado turco y el pueblo kurdo. Además, Turquía ha ratificado la Convención de Ginebra, pero no el Protocolo de Nueva York. Por eso, no está obligada a atender solicitudes de asilo de personas exteriores a la Unión Europea.

Entonces surgen algunas reflexiones ¿Qué hacemos con los refugiados? ¿La Unión Europea debería de tomar partido? ¿Aun siendo inseguro el territorio turco , los refugios serán trasladados allí?

Muchos ciudadanos de diferentes ciudades europeas expresan su indignación y descontento al observar como miles de personas son abandonadas a su suerte. Otras miles mueren ahogadas en el mar mediterráneo, intentando escapar de la guerra y del Estado islámico. Un mar que se ha convertido en el puesto fronterizo más mortífero de nuestro mundo actual.

Esta indignación viene acompañada por una solidaridad y exigencia a los gobiernos europeos de apertura de fronteras para recoger a refugiados. Cerrar las fronteras no reducirá el tráfico, los refugiados seguirán huyendo de la miseria y de la guerra y muchos de ellos perecerán intentando huír o tratando de entrar en territorio Europeo.

Este pacto viene acompañado de una voluntad política y un discurso en el que parece que los países Europeos están desbordados para justificar el cierre de fronteras. Incluso, ciertos políticos europeos populistas de antiinmigración ven a los refugiados como una amenazada para su modo de vida, es decir, Un discurso de prioridad naciona, protofascista o racista que cada vez está más en auge en la Unión Europea.

El generar un discurso que justifique el cierre de fronteras lo hace el que quiere construir una fortaleza. Una burbuja alejada de la miseria ¿Tanto costaría abrir fronteras y distribuir a refugiados por el territorio europeo?

Otro asunto es el Protocolo de Dublín III, el cual determina que los refugiados que entren y soliciten asilo, se dará ese asilo en el país en el que se ha solicitado pero, ¿por donde entran principalmente los refugiados? Grecia, Italia, España. ¿No vemos claramente una cúpula norte europea con un colchón del sur de Europa?

A veces no podemos entender al ser humano. Miles de personas se mueren en la entrada de Europa y en campos de refugiados en condiciones insalubres, donde las ayudas son deficientes, donde la verdadera ayuda que llega es a través de ONGS y de los voluntarios que se han desplazado de manera solidaria para ayudar a miles de refugiados.

Necesitamos que los estados miembro de la Unión Europea tomen un papel activo de manera urgente. Abrir las fronteras de manera equitativa entre los países Europeos. Muchas veces hablamos de “refugiados” como colectivo pero los derechos son a nivel individual; cada uno de ellos tiene derecho a ser acogido como así menciona la Declaración Universal de Derechos humanos.

Para acabar comentaré que se debería de reconstruir una sociedad global donde los refugiados no se vean obligados a huír de la guerra. En las crisis, siempre hay una oportunidad de mejorar. Quizá deberíamos repensar la vieja Europa, y la responsabilidad parcial que tiene en la situación de crisis humanitaria que sufren los refugiados que a día de hoy están abandonados a su suerte.

Antonio Merino Garrido.

Estudiante de Trabajo Social

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