Orson Welles y los nazis fugitivos

Según se relata en la Historia, la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) concluyó con la caída de la bomba atómica en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. El fin del conflicto armado dio paso a una época de reconstrucción social, económica y política entre las naciones que disputaron una de las guerras más sangrientas de todos los tiempos. Tras la firma de los acuerdos de Potsdam se buscó borrar de la derrotada Alemania cualquier vestigio nazi. Posteriormente se realizaron los llamados  juicios de Nuremberg, en los que se llevó a la horca a 12 militares del partido nacionalsocialista alemán. Pero no todos los líderes de la milicia nazi fueron ajusticiados. Algunos de ellos lograron escapar de Alemania y recalaron en países del continente americano. Mucho se ha especulado sobre lo que les deparó el destino. Orson Welles, quien gozara de fama ante la crítica por su largometraje Ciudadano Kane (1941) y su lectura dramatizada de La guerra de los mundos (1938), llevó a la pantalla grande un filme noir titulado El extraño (1946), que tiene como premisa la persecución por parte de un agente estadounidense de un militar nazi que se encuentra escondido en la ciudad de Connecticut.

Protagonizada por el propio Orson Welles en el papel de Franz Kindler, esta película comienza con la reunión que sostienen los representantes de los países aliados, quienes buscan determinar qué hacer con el intento de fuga que intenta llevar a cabo Konrad Meinike (estelarizado por Konstantin Shayne). El agente estadounidense Wilson (Edward G. Robinson) busca que los aliados dejen libre a Meinike para seguirlo y que éste lo lleve tras los pasos de Kindler, el principal autor del genocidio judío en la guerra, quien se encuentra prófugo. Esta persecución traslada a Meinike y al agente Wilson hasta el poblado de Harper, en Conneticut, donde Kindler vive ahora con el nombre de Charles Rankin. La vida de Kindler parece resuelta, porque se ha convertido en profesor de la comunidad y está apunto de contraer matrimonio con la hija de un político estadounidense. Cuando Meinike entra en contacto con Kindler, la vida de este militar nazi parece derrumbarse. Kindler toma la determinación de asesinar y borrar todo rastro de Meinike para que su existencia regrese a la normalidad. De ahí en adelante las cosas se complican para el profesor Rankin, quien se vuelve el principal sospechoso del agente Wilson.

La interpretación de Orson Welles merece mención aparte por la profundidad psicológica que le imprime a su actuación. Kindler está construido con varios elementos que lo vuelven un ser intrigante. Obsesivo con las ideas nazis y los relojes, por su precisión, el personaje de Welles resulta icónico por su manera de representar a un militar alemán. Un elemento que también aparece en este drama y que es muy importante es la figura de la esposa de Kindler, Mary Longstreet (Loretta Young), quien ama y sobreprotege a su marido de las acusaciones en su contra. La película se desarrolla en este tono y le brinda al público una experiencia en la que el suspenso está presente todo el tiempo.

A partir del uso de recursos simbólicos, para evocar en el espectador la idea de justicia que legitima la persecución hacia los nazis, El extraño de Welles lleva hasta la exageración las características de los alemanes al retratarlos como individuos obsesivos que buscan a toda costa que una nueva guerra suceda sobre el mundo, sin importar las consecuencias que pueda esto traer a la humanidad. Por otra parte, El extraño contiene múltiples niveles de lectura e interpretación, que convierten este largometraje en una pieza de gran interés por su manera de mostrarnos la representación fílmica de los nazis. En este punto es necesario recordar al lector la importante función que cumplió el cine durante el inicio, desarrollo y fin de la guerra. Fue determinante para generalizar una opinión sobre los acontecimientos bélicos que ocurrieron en los distintos países que disputaron el conflicto armado.  Si seguimos este orden de ideas, El extraño resulta apelar a la sugestión del espectador de su época para hacerle creer que los nazis se podían encontrar escondidos entre las personas comunes.

Con estos ingredientes, el público actual puede acercarse a una obra cinematográfica realizada por uno de los mejores directores que ha dado la historia del cine. Y es que muchas veces se olvida toda la obra de Orson Welles por prestar atención solamente a sus creaciones más famosas. El extraño es una película sencilla que no obstante no desmerece en ningún momento el aprecio de los espectadores que la ven. Sin tener las grandes atmósferas visuales del Ciudadano Kane y tampoco su presupuesto, esta cinta es agradable a la vista del espectador porque contiene el estilo de Welles, que lo dota de intriga y suspenso bien construido en cada escena.

En la actualidad, la cinta se puede conseguir y disfrutar en plataformas digitales como Amazon, YouTube y Netflix.

 

Eduardo Carrasco Díaz.

 

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