Cine clásico: El Ángel Exterminador

Título: El Ángel Exterminador

Año: 1962

País: México

Duración: 90min

Director: Luis Buñuel

Guion: Luis Buñuel, Luis Alcoriza

Dir.Foto: Gabriel Figueroa

Música: Raúl Lavista

Productora: Alatriste

Reparto: Silvia Pinal, Enrique Rambal, Jacqueline Ambere, José Baviera

 

Breve análisis

El Ángel Exterminador crea un retrato crudo y surrealista del ser humano. La celebración de una cena en la mansión de los Nóbile (alta burguesía mexicana) es el punto de partida. Todo se desarrolla con aparente normalidad hasta que llega la hora de marcharse. Ninguno de los asistentes será capaz  de romper la “barrera psicológica” que les mantiene encerrados.

El argumento, con tintes surrealistas, no deja de ser una pieza más en la filmografía crítica de Luis Buñuel, desollando los convencionalismos y prejuicios de nuestra sociedad. El primer visionado de la película suele desconcertar al espectador, que intenta encajar las piezas del rompecabezas para entender su verdadero significado. Pero en realidad, ¿qué nos quiere transmitir? Aquí os cuento mi teoría, surrealista sin duda.

El Ángel Exterminador describe una sociedad universal en la que los seres humanos crean sus  límites morales más allá de su propia visceralidad. El encierro psicológico al que se ven sometidos los protagonistas es una clara representación de los prejuicios de aquellos que se sienten ética y culturalmente superiores. Desgraciadamente para algunos, todos nacemos iguales. Esa igualdad tiende a desaparecer a medida que nuestra vida avanza. Todas las personas queremos distinguirnos del resto. Clasificarnos dentro de un grupo. Formar parte de unos pocos. A eso se llama selección. Todos seleccionamos. Pobres y ricos. Feos y guapos. Nadie queda al margen de esta discriminación. Esa es la palabra clave: discriminación.

Discriminamos cuando vemos a alguien que no nos gusta. Discriminamos cuando otros no opinan igual. Discriminamos por nuestra apariencia. Discriminamos por nuestro color. Discriminamos por nuestro sexo. Discriminamos sin entender que todos somos seres humanos y la base de nuestra genética es la misma.

De eso trata la película. La discriminación de una sociedad que ejerce presión sobre sí misma y ahoga cualquier tipo de salida. Los personajes de El Ángel Exterminador luchan contra sus propios estereotipos. No entienden el encierro porque no son capaces de entender lo que les ha motivado a estar allí. Tienen que volver al punto de partida para comprender que la historia se repite y la única solución es abrir la puerta de sus mentes. La crudeza de los instintos de supervivencia y la debilidad de aquellos que se sienten inferiores define el subtexto de la película.

Un oso en el salón o unos corderos subiendo escaleras, son meras anécdotas surrealistas que no hacen más que engrandecer la socarronería de su autor, esa misma que usaría un tal Stanley Kubrick en El Resplandor (véase foto) o un tal Carlos Vermut en Magical Girl (véanse fotos) encerrando a sus protagonistas en habitaciones misteriosas. Jugar con el espectador sin mentirle a la cara. Estás viendo lo que quiero que veas. Interprétalo como te dé la gana.

Y por si fuera poco, una resolución magistral en la que la historia se repite, pero esta vez dentro de una iglesia, ¿Tendrá algo que ver con la crítica a la moral católica? Abran sus mentes y encontrarán la respuesta.

 


Antesala habitación Lagarto Negro en
Magical Girl
Baño habitación 237 de El Resplandor
 

El Ángel Exterminador

Análisis de Hugo Fernández Balseiro

Imágenes – stock google

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