Estrenos de Netflix: IO

Ayer se estrenó en Netflix IO, una película postapocalíptica de corte filosófico que probablemente decepcione a los fans de la ciencia ficción que busquen ver viajes espaciales o exploración de otros mundos porque, la verdad, los tiros no van por ahí en absoluto.

Lo primero que vi de esta producción fue el trailer, y debo reconocer que juega un tanto en contra de la película por ser bastante engañoso con el producto que pretende animarte a ver. Pero empecemos por el principio, esta cinta la dirige un desconocido Jonathan Helpert y está producida por un compendio de compañías entre las que podemos destacar Mandalay Pictures o Untitled Entertainment, a pesar de que ninguna de ellas es realmente conocida. Estamos entonces ante una película distribuida por Netflix, pero de presupuesto bastante bajo, cosa que no se deja ver en la conseguida ambientación del filme.

La Tierra ha sido devastada por el hombre en un envenanamiento lento pero continuo que ha terminado por provocar un huida masiva de sus habitantes. El aire se ha vuelto en su mayoría irrespirable y el proyecto Éxodo se plantea como la única vía de escape de una humanidad que ve a la Tierra como un planeta moribundo. No obstante, la mayoría de los supervivientes ya han sido trasladados a una colonia muy cercana a Júpiter que se ubica en órbita a su luna más cercana: Ío, de ahí el título.

Pocos son los habitantes que todavía quedan en la Tierra, y los que permancen allí se aferran a la esperanza de lograr que la vida se adapte a las nuevas condiciones. Es así como se nos presenta la protagonista, Sam Wallden (Margaret Qualley), una inquieta, muy inteligente y solitaria muchacha centrada en resolver el rompecabezas aparentemente imposible del resurgimiento de la vida de la mano de su padre, el Doctor Henry Wallden (Danny Huston). Todo cambia con la aparición de Micah (Anthony Mackie), quien tratará de convencer a Sam de abandonar la Tierra o, al menos, de intentarlo.

La película gira entorno a dos ideas contrapuestas: Seguir en el planeta luchando por su viabilidad, aún cuando esto puede parecer imposible, o emigrar en busca de otros mundos abandonando el hogar que siempre ha sido la Tierra para la humanidad. Sam personifica este debate como la última entusiasta de un planeta que ni siquiera ha llegado a conocer en su apogeo, sino que sólo conoce y admira por sus continuas expediciones allí donde el aire es irrespirable.

Tristemente, el proyecto no llega a calar demasiado ni a resultar especialmente conmovedor. Tiene un cierto sabor a advertencia y un deje existencialista que puede gustar a más de uno, pero la película en sí, al menos para mí, no acaba de funcionar. Dicho lo cual, si no ves el trailer antes para evitar desengaños, puedes disfrutarla como una película de Netflix and Chill  de finde y mantita sin mas pretensiones.

Alfonso Rois

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