HIstoria: Peligros de manipular la historia: Quedar como un imbécil

Todos sabemos que los gobernantes de nuestro querido país, además de impresentables y corruptos, son un poco cortitos de entendederas. Es lo que hay, no se les puede pedir más. Pero a uno le desespera a veces comprobar que encima hay que pedirles menos. A los pobres no les da el cerebro ni para montar mentiras. Voy a poneros un buen ejemplo de esto que estoy diciendo.

Hace ya varios meses leí en el periódico virtual eldiario.es una noticia con el siguiente titular: “El PP afirma que el valenciano se escribía en el siglo VI antes de Cristo”. Como subtitular uno podía leer “Reclama a la RAE que se reconozca el valenciano como lengua propia de los valencianos porque su origen está en «la más profunda prehistoria”. Bueno, los chascarrillos por parte de la oposición no faltaron, y con razón. Cualquier persona con un mínimo (muy mínimo, ¿eh?) conocimiento sobre la Historia debería darse cuenta de que tal afirmación es una aberración. Y en caso de no tener ese conocimiento, lo prudente sería callarse la boca. Oye, no pasa nada porque no sepas diferenciar a un íbero de un romano, o a un griego de un normando, nadie se va a reír de ti por eso, pero no vayas y propongas en base a ello un proyecto de ley a la Generalitat para que la RAE reconozca el valenciano en su «categoría de lengua o idioma propio de los valencianos» si no tienes ni idea de lo que estás hablando. Porque el problema es que la metedura de pata es todavía peor de lo que a simple vista parece. Y os voy a explicar por qué.

Antes de entrar en materia, corregir ciertos detalles nimios, para ir calentando. “Después de diversas decenas de miles de años de vida durante la prehistoria, los valencianos comenzamos a escribir uno de los períodos de más brillantes de la historia de España”. ¿Perdón? ¿España en el siglo VI a. C.? Franco estaría orgulloso, desde luego, pero me temo que tal despropósito histórico no es posible. La primera unidad administrativa, civil y política (no cultural al principio) que abarca toda la Península Ibérica (que, recordemos, no es sinónimo de España, pues hay que quitar Portugal y añadir las islas y Ceuta y Melilla) es la Hispania romana. Los romanos llegan a Hispania en el III a. C. Su conquista finaliza en el I a. C. O sea, que va a ser que no. ¿Decenas de miles de años? No existe un idioma vivo que se mantenga sin evolucionar tanto tiempo. El Latín desapareció en menos de dos mil, por ejemplo. “Se escribe ya desde el siglo VI antes de Cristo con el lenguaje ibérico”. Ah, pero… ¿no era valenciano? Creo que el PP se contradice… Bien, hay unas cuantas estupideces más, pero vamos a lo que vamos:

No digo yo que no se pudiese utilizar la palabra “valenciano” para denominar al idioma de los antiguos íberos. Por cuestiones pedagógicas, en la enseñanza de la Historia es frecuente utilizar términos anacrónicos e incorrectos para designar realidades que son algo más complejos de explicar, porque se entiende (o debería). Decir “la España del siglo XIII” es más rápido y cómodo que decir “los reinos cristianos de la Península Ibérica del siglo XIII”. Decir “la Alemania del siglo XVIII” es más rápido y cómodo que decir “las diversas ciudades, ducados, principados, etcétera, etcétera que estaban en el territorio de lo que hoy llamamos Alemania en el siglo XVIII”. Pero en este caso concreto, no se puede aplicar la sinonimia de “antiguo valenciano” e “íbero”, porque el valenciano es un idioma que, como todo el mundo debería saber, deriva del Latín, al igual que el resto de lenguas romances, y el Latín es una lengua indoeuropea… y el íbero no.

727px-Iberia_300BC.svg

Y me diréis, “¿qué canastos es eso de lengua indoeuropea, y qué tiene que ver con todo esto?”. Sencillo. Los lingüistas y filólogos de las lenguas antiguas, que saben lo que dicen mucho mejor que el PP, desde hace mucho tiempo se han dado cuenta de que las lenguas, al igual que las personas, tienen familias, antepasados y auténticos árboles genealógicos que se remontan atrás en el tiempo a través de la Historia y la Prehistoria (aunque en este campo la investigación, como es lógico, es muy difícil). Lenguas que se relacionan, entremezclan, conviven, desaparecen y se transforman dando paso unas a otras. Lenguas cuyo parentesco se puede establecer a base de minuciosas investigaciones. Así, es posible darse cuenta de que existen desde la Edad Antigua una serie de gigantescos troncos lingüísticos que contienen idiomas que tienen que ver mucho entre sí y que tienen que ver mucho menos con los idiomas de otras familias. Uno de estos grandes bloques idiomáticos es el que conforman las lenguas indoeuropeas, que, como su nombre indica, son un amplio conjunto de idiomas que se hablaban en gran parte de la India y Europa. Lenguas como el Latín, el Griego, las lenguas celtas, las lenguas germánicas… Hoy en día, la familia indoeuropea es una de las más extensas en cuanto a número de hablantes.

Pues bien, recapitulando: Todos sabemos que los idiomas hablados en España, a excepción del Euskera, son lenguas romances, que vienen del Latín. Y el Latín es una lengua indoeuropea. Esto quiere decir que el valenciano es una lengua indoeuropea. De hecho, el valenciano es el idioma de la Comunidad valenciana, el reino de Valencia en la Edad Media, cuyo nombre se debe a la ciudad romana de Ualentia. Valencia está situada en una zona en la que, allá por el VI a.C., vivían los pueblos íberos (de los que toma su nombre la Península). Una serie de tribus, etnias o lo que se le quiera llamar que tenían unas características culturales comunes y hablaban idiomas parecidos, o dialectos del mismo idioma: un idioma que NO era indoeuropeo. Podéis comprobarlo en el mapa.

O sea, que si tenemos que creer al PP, el valenciano se escribía en el siglo VI a.C., si… pero ese presunto valenciano es un idioma que ya no existe. Que desapareció en algún momento de la Historia. Pero claro, por aquel entonces España ya era Una, Grande y Libre. Aunque a lo mejor no era tan Una, porque había Unos Cuantos que hablaban Valenciano, que lo hablaban desde hacía miles de años y que lo siguen hablando ahora. Desde luego, no se puede pedir más caché histórico.

Espero que aquéllos que estén pensando en meterse a políticos hayan aprendido algo al leer este pequeño artículo. Os deseo una feliz fiesta del solsticio falsamente camuflada como el cumpleaños de un niño que no nació en invierno (¿cómo cojones iba a haber gente pastoreando ovejas en pleno diciembre?). Y una feliz entrada en el año romano formalizado por Julio César y cristianizada como la conmemoración de la circuncisión de Cristo. ¡Mucha suerte y a ver si nos libramos pronto del PP y del PSOE, amigos!

Deja un comentario