La hoguera: Ébola y otras cosas graciosas

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Para empezar, si crees que no debería hacer un artículo de corte humorístico hablando sobre el Ébola, que sepas que creo que tú deberías tenerlo.

Aclarado este primer punto, me gustaría decir, citar o nombrar algunos individuos que también deberían contraer esta enfermedad por el bien de la humanidad.

¿No sabes cómo hacerte famoso? ¿Quieres tus cinco minutos de gloria?

Pues pilla Ébola, sí, no vayas a los programas del corazón a comentar cuan adentro de ti tuviste la espada de ese «gran» torero, no, pilla Ébola. Olvídate de las entrevistas, eso sí, todo el mundo te va a conocer. Y lo mejor es que no vivirás para ver como tu fama se extingue. Todo ventajas.

Mujeres y hombres y viceébola
Mujeres y hombres y viceébola

Ana Mato y el resto de infraseres que conforman el elenco de subnormales del gobierno

Porque sí, porque si alguien en este país merece contraer esta enfermedad, son los idiotas que han dejado que corretee por ahí alegremente como si fueran sobres de pagas extra. No es culpa de los profesionales, no es culpa de la enfermera, es culpa de estos inútiles que además ahora intentan tranquilizarnos como si a estas alturas gozaran de algún tipo de credibilidad para cualquiera con un mínimo de conexiones neuronales.

No la tiene no, si fueran a sacrificar a alguien con culpa tendrían que hacerle la eutanasia a Ana Mato.
No la tiene no, si fueran a sacrificar a alguien con culpa tendrían que hacerle la eutanasia a Ana Mato.

Los imbéciles que protestan para que no se sacrifique al perro

Esos deberían pillar Ébola, porque sí oiga, porque sí, porque ya he visto carteles por ahí diciendo: ¡Salvemos a Excalibur! Pero no he visto ni uno sólo que ponga: ¡Salvemos a un montón de negros que no conozco de nada y que no podría acariciar, PORQUE SON PUTAS PERSONAS! Ni un cartel de esos he visto. Ni uno. ¿Cómo de denigrante debe ser esto para unas personas que están viendo como esta enfermedad está matando gente de verdad? Yo me sentiría insultado pensando que hay gente ahí arriba pensando en movilizarse para salvar a un puto chucho mientras no mueven un puto dedo para que en mi país no mate a mitad de la población. Os digo una cosa, si yo fuese un africano y tuviese Ébola, nadaría el estrecho sólo para poder morder en el cuello a tantos gilipollas de estos como me fuera posible. Y luego les diría:

– Y ahora voy a ir a morder a tu perro, para que también lo tengan que sacrificar.

Me importa una somera mierda cuánto ames a los animales -que por otra parte está muy bien-. Eso sí, tu chucho no va antes que mi madre. Si el perro supone un riesgo, con toda la pena del corazón, chao. Y ya está. No es el toro de la Vega, no se le mata por diversión. Se la mata por precaución, porque no hay instalaciones donde atenderlo de forma segura – a la vista de lo ocurrido parece que no las hay ni para atender a personas- y porque sólo el atenderlo supone un riesgo de contagio.

¿Tienes algo que ir a hacer a África? ¿Quizá ir a esparcir tu ridícula fe?

Ébola para ti también, es lo justo. Si vas al país donde más casos de SIDA hay a decirles que usar el condón está mal. Pues hale, de regalo para cuando vuelvas a tu país, un bonito Ébola. Ojo, no digo que sea el caso del misionero que murió recientemente, ese señor se fue al culo del mundo a curar enfermos. Probablemente será uno de los pocos occidentales que precisamente por lo que estaba haciendo merecía no haberlo cogido nunca..

Pero tened claro que si vas a un país y a una cultura que no es la tuya a llenarle la cabeza de disparates a unos pobres cabrones que ya bastante tienen con no tener qué llevarse a la boca como para preocuparse por si alguien desde el cielo les ve masturbarse, mereces pillar Ébola.

Todo el primer mundo, qué cojones

Porque sí, porque ahora miramos para ahí abajo acojonados por lo que pueda venir pero llevamos décadas ignorando lo que sabíamos que había: Miseria, hambre y unas condiciones de salud e higiene lamentables. Y ahora resulta que todo eso es un calvo de cultivo fantástico para esta nueva mierda que se esparce como la pólvora y puede, realmente, llegar hasta nosotros. Pues yo a eso lo llamo Karma, cabrones.

Ea, a chuparla.

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