Columnistas:El oscuro acceso a la función pública docente

Estimados lectores, voy a iniciar este texto con una pregunta de examen: ¿alguien aquí tiene idea de cómo un titulado en magisterio pasa a ser funcionario de carrera?

Recientemente los docentes hemos vivido un proceso muy polémico en la Comunidad de Madrid. Este proceso ha sido desconocido para la mayor parte de la población por su condición localista y restringida a un único gremio. No os quiero aburrir con detalles innecesarios, pero baste decir que la polémica tenía que ver con el acceso a la función pública docente; en otras palabras, el proceso de concurso- oposición.

Si apelamos al sentido común, un proceso de oposición busca captar para la función pública a los profesionales más competentes. Para ello se diseñan unas pruebas con las que se discrimina a un buen número de aspirantes, los considerados peores, para reconocer a los mejores. La maravillosa casualidad hace que en la mayor parte de oposiciones que se convocan el número de personas competentes coincida de modo exacto con las plazas que se ofertan.

Normalmente en cualquier oposición hay una parte “objetiva”, es decir, anónima, tipo test, corregida por una máquina, y otra parte más subjetiva y orientada a la demostración de competencias profesionales, aunque en todo hay variaciones. Además, suele existir un temario cerrado, de tal manera que no cabe duda alguna de lo que hay que preparar para superar el proceso. Cuanto más claro es el modo en el que se evalúa a los aspirantes, más transparencia hay y más sencillo es llevar a cabo una reclamación si se produce cualquier tipo de irregularidad.

Cabe recordar que las oposiciones se apoyan en los siguientes principios: igualdad, mérito y capacidad. La igualdad hace referencia a la igualdad de oportunidades en el acceso, el mérito habla del reconocimiento del esfuerzo de los aspirantes y la capacidad se relaciona con la pretensión de seleccionar a aquellas personas más capaces, más competentes, para el puesto que se convoca.

Hablemos ahora de las oposiciones al cuerpo de maestros.

Lo primero que hay que considerar es que en España se parte de que no son necesarias las mismas competencias para ejercer en todo el territorio nacional.

Es cierto que algunas comunidades autónomas existe una lengua propia y en otras no y asimismo es lógico que en las comunidades con lengua propia se exija un nivel intermedio de dicha lengua para ejercer la profesión, pero también es cierto que en las comunidades sin lengua propia se admite a candidatos de todo el territorio nacional mientras que las comunidades con lengua propia, debido a tal exigencia, están prácticamente blindadas a los candidatos de otras comunidades.

En otras palabras ¿os meteríais a adquirir un nivel intermedio de euskera para presentaros por País Vasco sin saber de antemano si vais a aprobar las oposiciones o no? A menos que tengáis otra clase de motivos personales, probablemente no.

Cualquiera diría que esta exigencia es un modo de proteger los puestos de trabajo, reduciendo la posibilidad de que alguien “de fuera” acceda a los puestos de trabajo “de quienes viven allí”. El problema es que, entre comunidades de un mismo país, nadie debería ser considerado “extranjero”.

Por otro lado, al dejar prácticamente fuera a los maestros de otras comunidades, están renunciando al talento que podría venir de fuera, contraviniendo así los tres principios ya mencionados en los que debe de sustentarse un proceso de oposición y que recordaré: igualdad, mérito y capacidad.

Sin embargo, este asunto es realmente el más baladí de los que atañen a este proceso. Más sorprendente resulta que los procesos para acceder a la función pública sean diferentes en cada comunidad. Veamos: en Madrid hasta ahora había prueba de cultura general, en el resto no; en algunas comunidades hay “supuesto práctico” pero en otras no; según cada comunidad los elementos del concurso- oposición tienen un peso distinto (la nota no vale igual en todas partes, o la experiencia, o la formación continua, etc); e, incluso, algo tan inapelable como el tiempo de servicio en un determinado lugar hay comunidades en los que se reconoce y otros en los que no.

Sí, lectores, hablando claro: que si trabajo dos cursos en la Comunidad de Madrid, puede que me los reconozcan en Castilla la Mancha pero no en Asturias, por poner un ejemplo, como si ser docente fuera esencialmente distinto en Alcorcón, Toledo u Oviedo.

Abordemos otros aspectos oscuros.

¿Sabíais que en estas oposiciones nadie nos brinda un temario completamente desarrollado? Sólo contamos con los títulos de cada tema, teniendo que desarrollarlos por nuestra cuenta. Así, hay opositores que se hacen sus temas y otros (la mayoría) que los compran a academias y los completan como pueden.

El problema viene cuando el tribunal evaluador necesita disponer de una referencia para corregir y utiliza el primer temario que tiene a mano para comprobar si el tema que ha desarrollado (de un modo totalmente memorístico) cada aspirante se parece o no al tema que ha conseguido por ahí como modelo.

Esto por no hablar de que, al sacar dos bolas y elegir una, premiamos más a quien haya tenido la suerte de haber estudiado muy bien esos dos temas concretos que a quien se ha esforzado en tener un buen conocimiento de la totalidad del temario.

¿Sabíais que, en la parte de defensa de la programación y de la unidad didáctica, no hay modo de hacer una reclamación de la nota por falta de pruebas? Como esa parte es oral, lo único que queda es el guión de una cara en el que se apoya el profesor y su programación, pero nadie más, fuera del tribunal y el propio opositor, puede saber en qué circunstancias se desarrolló ese examen.

Al ser un tema tan complejo, podría prolongar mucho más este artículo, pero si me pierdo en los detalles corro el riesgo de diluir las ideas que deseo transmitir, si bien cada quien ha de sacar las reflexiones que considere oportunas.

Mi primera queja es que es un proceso subjetivo. Varía demasiado de un año a otro, de una promoción a otra, el azar tiene demasiado peso en él.

Mi segunda queja es que superar o no este proceso no tiene nada que ver con ser un buen o mal profesor. La prueba está en que un interino (profesor sustituto) puede perfectamente, con un mismo temario y una misma programación, aprobar una convocatoria y suspender la siguiente. Es más, la prueba está en que si de pronto se obligara a examinarse por sorpresa a todos los funcionarios de carrera, la inmensa mayoría suspenderían, lo que demuestra la conexión existente entre las oposiciones al cuerpo de maestros y el trabajo real (ninguna).

Y, siendo esto así ¿sirve la oposición para seleccionar a los más capaces o sólo es un medio para cribar salvajemente al haber un exceso de personas tituladas?

Pensad en ello y dadle la importancia que merece, porque según sean las pruebas de acceso a la función pública que superemos seremos los profesionales que llegamos a ejercer.

Silvia María Moreno Hernández

Maestra interina por Educación Primaria.

Licenciada en Psicopedagogía.

Coautora de la obra: “Diez criterios para orientar a los hijos al éxito”, distribuida por CCS

Enlace: http://www.editorialccs.com/catalogo/ficha.aspx?i=4209

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16 comentarios en “Columnistas:El oscuro acceso a la función pública docente

  1. No estoy para nada de acuerdo con la parte en la que se hace referencia a las lenguas propias de determinadas comunidades autónomas. Atreverse a afirmar que “entre comunidades de un mismo país, nadie debería ser considerado extranjero” es no entender la plurinacionalidad que hay en el Estado y lo que ello supone. Si soy un estudiante o un padre catalán, vasco o gallego quiero poder dirigirme a los profesores en mi lengua materna, tal y como recogen los estatutos de autonomía de dichas comunidades.
    Por otra parte, el argumento de que “están renunciando al talento que podría venir de fuera” es bastante absurdo. Por esa regla de tres también se podría decir que estamos renunciando al talento de gente que no sepa español de, por ejemplo, Alemania, Reino Unido, Francia, Noruega, etc. No tiene sentido porque no están cumpliendo un requisito básico que es inherente al funcionarado, que es el de dominar las lenguas que se utilicen en el territorio en el que quiere opositar. Qué menos que poder dirigirse a los trabajadores públicos que todos pagamos en cualquiera de las lenguas oficiales de dicho territorio. Digo yo que algo habremos avanzado desde el franquismo.

    1. Que yo sepa el profesor es para enseñar a tu hijo, no para responderte a tí en una u otra lengua. Si vas a una consejería, de funcionariado nacional, probablemente no haya tenido éste funcionario la obligatoriedad de hablar otra lengua q el castellano. Para las lenguas cooficiales debería haber 2 ó 3 horas extra a la semana a continuación del horario oficial escolar y poder elegir si tu hijo asiste o no. Eso es pluralismo y libertad de elección.

      1. Cualquier funcionario (sea docente o no) tiene la obligación de saber hablar las lenguas oficiales de dicho territorio, infórmate bien.

        No sé si eres de alguna comunidad en la que haya varias lenguas oficiales, pero desde luego demuestras mucha insensibilidad hacia el tema y espero que sea por desconocimiento. Te voy a contar un caso que conozco bien:
        En Galicia, durante el franquismo, se hizo propaganda de que la gente que hablaba gallego eran paletos que no sabían hacer la “o” con un canuto. Desde la administración pública se obligaba a la gente a hablar en castellano, rellenar los documentos en castellano y reírse sin ningún tipo de pudor de quien se atreviera a hacerlo en gallego. Si a una lengua minorizada (que no minoritaria) la sometes a esa agresión constante acabas por destruírla. Pasados ya 40 años desde que murió Franco, qué menos que un gallego, un catalán o un vasco pueda hablar su propia lengua en la administración pública, ya que parece que algunos pretenden etiquetarlas como “lenguas de segunda” cuando son tan válidas como otra cualquiera y que representan la cultura de una zona determinada.

        Respecto a lo de las clases extra me parece un auténtico despropósito. La educación es una de las vías para que la cultura no desaparezca y si permites que la gente no vaya a las clases de un determinado idioma, este acabará desapareciendo. Es más, ¿por qué no hacerlo al revés? Que las obligatorias sean las clases de gallego y las de castellano sean “extra”. ¿A que así sí que te suena raro? Pues el castellano no es mejor ni peor que el gallego para hacer semejante cosa, al contrario, habrá que apoyar a las lenguas que están dominadas por otra (sobra decir quien ejerce cada papel). Hay que estudiar más sociolingüística…

    2. Eso de “plurinacional” lo dirá usted. Para la inmensa mayoría de los españoles, sólo existe una nacionalidad en España, y es la española.

      1. Lo de plurinacional no lo digo yo, lo dice la Constitución. Cada uno es muy libre sentirse como le de la gana pero la ley es la ley.

    3. Me quito el sombrero: justo lo que yo pensé al leer esa parte. La lengua cooficial forma parte de uno de los tres pilares de los que habla: capacidad. Si no eres capaz de hacerlo no deberías superar la oposición. Y te lo dice alguien que vino de Castilla y León y superó el euskera para poder enseñar en País Vasco.

  2. Estando de acuerdo en prácticamente todo, me gustaría matizar dos puntos concretos, por poner un poco de crítica periodística:
    1. Si esa injusticia de sentirte extranjero en tu pais es tan preocupante, ¿Porqué no salen los gremios de profesores a protestar no solo por sus pagas extra sino también por la centralización de la Educación en el Ministerio de Educación nacional? ¿Para que queremos una educación descentralizada?
    2. El objetivo de la función pública es conseguir a los profesionales mas cualificados para el nivel de plazas que se necesiten. Obviamente no se van a crear puestos adicionales para personal que no es necesario. Los funcionarios trabajan para los españoles que religiosamente pagan sus impuestos (algunos) y lo primero es administrar bien ese dinero. Por tanto NO, no hay que crear puestos para los que algunos consideren los mas valiosos porque los pagamos los demás. Hay que crear puestos para las plazas necesarias, ni una mas.

    1. Ya lo que ocurre es que luego la inmensa mayoría son interinos con vacante desde septiembre. TODO EL CURSO. Entonces entiendo que en su puesto debería de haber un funcionario porque hace falta….

  3. Totalement de acuerdo, añada también que la capacidad de atención tiene un limite y que es imposible estar atento a lo que leen cientos de personas en la prueba teórica. Imposible.
    No entiendo dónde está el problema en plantear una prueba tipo test, con temario cerrado y desarrollado.
    Ah y lo de los interinos no es normal. Por firmar no hay que dar trabajo en el siguiente curso. Al fina y al cabo no han sacado la plaza y se les está dando una oportunidad de trabajar pero de ahí a esa superioridad en los puntajes…

  4. Totalmente de acuerdo!!!! Estoy ahora mismo estudiando para las oposiciones de Castilla y León, resulta que este año me está costando horrores estudiar, porque habiendo aprobado dos veces, una en Madrid y otra en Castilla y León he trabajado dis cursos en Madrid y tres meses en Castilla y León, con lo cual no tengo ninguna motivación y no veo el esfuerzo compensado llevo desde 2009 y con mil anécdotas. Totalmente de acuerdo en todo lo que dices, es un proceso tan injusto que me está costando mi salud, con insomnio y ansiedad por no ver la luz al final del túnel. En Madrid aprobé en el 2011, q fue cuando salieron en noviembre, y al siguiente todavía no fueron prioridad al aprobado, con lo cual solo he trabajado dos cursos en vez de cuatro y el año pasado como no aprobé estoy fuera, por el contrario en Castilla y León aprobé en el 2013, y como funciona por punto de experiencia pues no me llegan a llamar, total que estoy sin trabajo, después de haberme dedicado tanto tiempo a ello,. Es tan injusto el proceso q sólo lo sabe quien lo pasa, los demás piensas q no vales porq no sacas plaza y q te lo tuenes q saber ya de memoria, pero es q siendo tan subjetivo, además podían decirte en lo q fallas para mejorarlo, pero claro lo q un año gusta a uno a otro no, pero resulta q apruebas cuando no hay plazas, entonces no trabajas porq no tienes puntos y aquí sigo. Desquiciada… Ahh pero nosotros si q tenemos q dar un cambio a la educación y saber llegar a nuestros niños, sus intereses, sin embargo el sistema de oposiciones no cambia nunca es arcaico, y además poco sirve para después porque la realidad educativa es otra!!! En fin podría decir tantas cosas… Pero sobretodo que es muy injusto y se quedan en el camino grandes profesionales. Un saludo

  5. Estoy de acuerdo con todo lo que comentas, con la injusticia de las oposiciones, pero pasa no solo con los maestros, sino con todas. Yo, por ejemplo, me presento para bibliotecas y pasa exactamente igual. Se premia más ser un loro que tener capacidad para ejercer tu profesión.

  6. Las oposiciones no miden la capacidad y el talento fruto de criterios predefinidos en un documento de descripción de puesto de trabajo. Obvia competencias transversales, actitudes, varias habilidades…

    Desde luego lo que tampoco es ni medio normal es que por una prueba tengas acceso de por vida a un puesto. La profesionalidad se demuestra cada día. Así nos va…

  7. Muy de acuerdo con el artículo, este tipo de oposiciones son SUBJETIVAS. Sobre el conocimiento de idiomas (euskera, gallego, …) el conocerlas no vienen mal, pero si estas comunidades criban según el idioma, que el resto de comunidades criben por el DNI, residencia, acento de su habla, … Para qué tenemos un ministerio de IGUALDAD, ¿sólo para defender las diferencias entre hombre y mujer? La igualdad es entre personas y muchos de los comentarios anteriores no defienden esa igualdad o mejor dicho como ellos dicen el derecho a elegir, si eres Madrileño no puedes elegir trabajar en Galicia, Barcelona, … por desconocer su idioma.

    Si ustedes quieren que se les dejen elegir pues predicar con el ejemplo

  8. Estoy de acuerdo con Ángela,
    Aprobar la oposición, incluso con buena nota, te puede dejar muy lejos de tener una oportunidad de demostrar lo que vales. Mucha gente aprueba la oposición con buenas calificaciones (dejemos aqui de lado las subjetividades y las suerte de las bolas…) y las interinidades se comen todas las posibilidades. Con lo que queda alguna interinidad y mucha desilusión. Mucho tiene que cambiar el sistema para ser realmente justo y generar profesionales competitivos.

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