Punk: Ska Punk. Bailar con la rebeldía

Durante los 60 y 70 del pasado siglo llegaron al Reino Unido una gran cantidad de migrantres provenientes de islas y archipiélagos del Caribe que estaban recibiendo sucesivamente la independencia de la corona británica, gente joven en su mayoría que no veían futuro en sus lugares de origen y que observaban en la metrópolis una seguridad social y un progreso (a pesar de la crisis del Reino Unido) que era inimaginable en el Caribe. Esa gente se marchó a las ciudades principales de Inglaterra en busca de un futuro y, como no, se llevaron consigo su rica cultura, el apartado musical de ésta, sería muy atractiva para los músicos del Reino Unido.

Cuando (sobretodo) los jamaicanos comenzaron a exhibir su música en fiestas o en la calle, el ska, un estilo con un ritmo sincopado y bailable de los años 60 practicado por míticos como The Skatalites, conquistó a los jóvenes británicos que comenzaron a imitar el estilo y actitud de los Rude Boys jamaicanos creando bandas como The Special o Bad Manners, que en varias olas fueron desarrollando el estilo en Europa. Pero no es esto lo que nos interesa hoy.

La pionera banda de punk The Clash, de la que ya hemos hablado, consideró mezclar ese ska vacilón con el movimiento punk que emergía y el resultado no pudo ser mejor: ya en el disco icónico London Calling se pueden escuchar canciones con una mezcla de ska y punk (Wrong’em Boyo o The Guns of Brixton entre otras) que nos llevan por el que va a ser un gran camino.

Pero los experimentos de The Clash son solo eso, experimentos, y habrá que esperar unos años a que el estilo se comience a desarrollar como un verdadero movimiento mezclando riffs sincopados, el riff agreste del punk y a veces trompetas (el ska punk no tiene porque llevar instrumentos de viento, al contrario de la tercera ola del ska en el mundo en los 90, basta con la mezcla de los instrumentos de cuerda entre ska bailable y punk rasgado). Durante los 80 se construyen las bases del ska punk y comienzan a surgir bandas que dejarán huella en el estilo.

Los grupos conocidos a nivel mundial provienen del mundo anglosajón, formadas a lo largo de los 80 y principios de los 90, en ellos persiste el espíritu original del estilo: Operation Ivy, Mr. Bungle o The Mighty Mighty Bosstones destacan en esa época, provenientes todos estos ejemplos de los EE.UU. En España hay muy buenas bandas de ska punk, teniendo bastante influencia en la juventud desde su aparición. A los ya tratados en esta sección, Kortatu (que están en el Olimpo del género en España), se le pueden añadir bandas como Skatala, Skalariak o SKA-P, así como la influencia en otras bandas más punk como Piperrak (de los que hablaremos pronto).

A mediados/finales de los 90 el género se populariza en los Estados Unidos y se produce una comercialización que desvirtúa en parte el estilo y, aunque no puedo imponer mi propia opinión, lo cierto es que el sonido de bandas de esa época como Goldfinger y sobre todo No Doubt es mucho más popero.

Hoy en día, en los garitos de punk de nuestras ciudades, no es difícil ver a jóvenes y no tan jóvenes bailando ska punk de un sinfín de bandas y disfrutando de la noche. Este género nos otorga la libertad de bailar como locos, pues es un sonido original y muy festivo. Es capaz de levantarle el ánimo a cualquiera y mantiene, y esto es importante, el espíritu combativo en sus letras. Tanto el ska original como la fusión ska punk han influido mucho en la música fiestera y bailable, pachanguera, que hacen algunos grupos ya alejándose del punk, pero con un espíritu rebelde que debe ser reconocido.

Brindemos por Jamaica y por el punk que tanto nos han dado solos o juntos.

Manuel J Maside


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