Oro de videoclub. Street Fighter: La última batalla

Si habéis visto Street Fighter: La leyenda de Chun Li, os compadezco. Eso ha superado incluso mis barreras de cutrez cinemascópica (y lo dice alguien que mantiene que la premisa de la película de King of Fighters es un puto desvarío, pero está bien hecha). Todo en esa película es infumable y merece morir.

Sin embargo, hubo una época en la que no fue así: El cine de acción aún bebía de la agonía de la productora Cannon Films, y se tenía claro que los clichés y las frases macarras estaban para usarse. El Street Fighter 2 era un boom espectacular y la gente estaba metiendo más pasta en las máquinas recreativas que Elon Musk en intentar parecer una persona funcional. Así que algún estudio decidió que iba a sacar provecho de ello. Hablemos de STREET FIGHTER the movie, (Lanzada en España como Street Fighter La Última Batalla, porque… ¿Por qué no?), reconocida por IMDB como “Action, Adventure, Comedy”. Subrayemos “comedy”, pero ya llegaremos a eso.

Esta película está dirigida y guionizada por Steven E. de Souza, quien también trabajó el screenplay de otras maravillas como La Jungla de Cristal o Perseguido, pero también en no tan maravillas, como La Jungla de Cristal 2, Tomb Raider La Cuna de la Vida, Commando, El Gran Halcón, Superdetective en Hollywood 3 o Juez Dredd (la de Stallone).

Un hombre tan sacrificado que sacrificó su salario para poder pagar a la gente, aunque la primera impresión del espectador es que el sacrificado debería ser él.

Y realmente, es una película que en un primer vistazo es una mierda de proporciones bíblicas. ¿Y cómo iba a no serlo? De 35 millones de producción, solo sacaron 33’5 en EEUU. De ese presupuesto, el 60% aprox se gastó en Van Damme, lo cual fue como gastárselo de forma indirecta en cocaína. Una gran parte del restante fue para Raul Julia, quien hizo de Bison y realmente era un gran actor. Se le conoce mucho por ser Gomez en the Addams Family, sin embargo también me gusta recordarlo como el traficante de droga psicótico que se enfrenta a Clint Eastwood y Charlie Sheen en El Principiante, donde hace un papelón. Con lo poco que quedó, hubo que pagar al resto de actores (incluyendo caras medio conocidas entonces, como Kyle Minogue, o Wes Study, que siempre hace de “indio malo” y apenas mide metro setenta, pero interpreta a Sagat), efectos especiales, técnicos, material, alojamiento, catering y demás gastos.


La película es realmente una obra de calidad pésima, con escenas poco creíbles (medio salvadas por Raul Julia cuando está presente), unos Ryu y Ken buscavidas, una Cammy florero que no pinta nada ni ella ni su pasado ni el escuadrón Delta Red. Además también hay un señor que se llama Kenya Sawada, que es un artista marcial que Capcom quería para hacer de Ryu, pero como no hablaba ni papa de inglés lo pusieron como el Capitán Sawada y lo metieron de fondo. A todo esto hay que sumar un reparto de roles entre buenos y malos delirante. Además, contamos con Chun Li, que es periodista con Honda y Balrog como su equipo de cámara y audio. Dee Jay es el técnico de seguridad de Shadaloo (si. Lo es. No sé por qué. Ni tampoco sé por que Balrog es bueno). En fin. Una mierda.

Sin embargo, hay pelis que merecen ser vistas dos veces… y esta desde luego es una de ellas. Analicemos sus motivos.

Sawada logró convertirse en personaje oficial

Recordemos que el grupo trabajaba con un Van Damme primadonna encocada (tenía que alojarse en la suit presidencial, tocaba los huevos para hacer sus escenas…) sin embargo, lo peor era el pobre Raul Julia. Si bien fue un perfecto caballero, ayudó a sus compañeros actores (quienes al principio se sentían intimidados por él) y fue un gran profesional para el rodaje de sus escenas, Raul estaba gravemente enfermo por un cáncer de estómago y recibiendo quimioterapia a lo bestia. Era un gran actor, ¿qué mierda hace aceptando esta película? Pues resulta que era el juego favorito de sus hijos, y lo hizo como regalo para ellos. Joder, si es que me estoy conmoviendo…

Cuando ruedas una peli de acción, lo normal es que la mayoría de los actores no tengan mucha práctica a la hora de interpretar peleas de artes marciales, o la forma física necesaria para hacerlo. Sobre todo en esa época, no como ahora que para rodar dos tiroteos te pasas tres meses entrenando con los SEAL. Así que lo habitual es rodar primero las escenas de diálogo mientras los actores reciben entrenamiento (en este caso con el legendario luchador Benny Urquidez) para que luego las escenas de acción salgan mejor. Pero Raúl no podía rodar diálogos que incluyeran primeros planos de su cara, ya que estaba totalmente consumido por la quimioterapia. Y sin embargo, el presupuesto era poco, los retrasos caros y Capcom estaba presionando para lanzar la película en navidades. La única salida fue empezar por las escenas de acción, con actores aprendiendo sobre la marcha y planos lejanos de un Bison que es la viva imagen de la muerte. Tristemente, de la suya.

¿Podría ser peor? ¡Pues claro que si! ¿Recordáis lo del presupuesto? Pues un lugar barato para rodar es Tailandia. Suma el ambiente tropical, los mosquitos y la necesidad de abaratar para que todo el equipo pille disentería.

Así que tenemos a un montón de actores de los cuales la mayoría no tienen puta idea de acción, entrenados sobre la marcha y con disentería (y uno con cáncer)… Ahá. Pues sí que tienes todos los ingredientes para una mierda como un piano. Y es verdad, pero sigamos escarbando.

Cuando Raul estuvo mejor y ganó algo de peso, pasaron a rodar los diálogos. Lo normal cuando vemos esta peli es pensar “Una de Van Damme de los 90, vamos a ver a Van Damme”. Pues no. Lo necesario para disfrutar esta película es negar a Van Damme. Pensad que él está ahí de fondo… como si fuese la mascota de la peli, o algo.

Y ahora os voy a hablar de uno de mis géneros de cine favoritos: La comedia involuntaria. Una comedia involuntaria es cuando alguien hace una película tomándosela muy en serio, como Tim Burton con el Planeta de los Simios, pero acaba haciendo una mierda que la única forma que te queda de disfrutarla es reírte de ella.

Veamos Street Fighter como lo que es: Una comedia con alguna que otra escena de acción.

Para empezar, la película tiene una gran cantidad de autoparodia, como tener al mismísimo Adrian Cronauer (¿Que no habéis visto Good Morning Vietnam? ¡A verla ahora mismo!) gritando su característico GOOOOOOD MOOOORNING SHADALOOOO.

Está repleta de frases memorables como la conversación entre Ryu y Ken con Sagat, cuando este les presenta a Vega. O un Zangief retrasado montando un dúo cómico con DeeJay dando risas malvadas.


Sin embargo, lo mejor indiscutiblemente es Bison.

Mientras de Van Damme sólo sale un Guile intensito que acaba siendo más plano que las clenchas que se metía esos días (Jean Claude, está muy bien que reconocieses tu adicción y la superases y ahora te queremos mucho por haber hecho Jean Claude Van Johnson, pero te mereces esto), Raúl Julia estudió a los grandes dictadores y criminales para inspirar a su personaje, donde podemos ver referencias a Hitler, Mussolini o incluso John Wayne Gacy. Muestra una gran confianza y credibilidad en sus delirios de grandeza y lo decora con frases que son simplemente geniales. Los grandes momentos, como su conversación con Chun Li, o el momento “Bison-dólares” son impagables.

Por esto, deberíais ver esta película. No os esperéis una película de acción. Es una comedia donde simplemente a veces se pegan. No es Street Fighter per se, sino una parodia. Ryu y Ken son una parodia, Guile es una fotocopia, Honda y Zangief son otra parodia, Chun Li lo hace más o menos bien, pero Bison es glorioso. Es una interpretación genial de alguien que no es si no un dictador de un videojuego, sin más planes que la dominación mundial because FUCK YOU!! TENGO PODERES PSÍQUICOS Y TÚ NO.
Y como comedia, se disfruta. Vais a ver frases tan memorables como cualquier momento John McLane o Jack Slater. Vais a ver escenas de acción que a veces llegarán a ser “pasables”, pero sin ellas esto no sería el glorioso despropósito al que he cogido cariño. Vais a ver personajes tan sacados de su contexto que serán irreconocibles (Dalshim ahora es Doctor. Y lo interpreta el embajador de Indiana Jones y el Templo Maldito).

Esta película no os cambiará la vida. Sin embargo, bien vista no deja de ser una obra entretenida, autoconsciente y que gana credibilidad precisamente no tomándose en serio. Si os atrevéis, dadle una oportunidad y reíos.

Semper fi.

Ukio


2 comentarios en “Oro de videoclub. Street Fighter: La última batalla

  • el julio 19, 2019 a las 4:38 am
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    Sawada si existe en SUPER STREET FIGHTER 2, es el pelador mexicano T. Hawk
    Si buscas su bio te darás cuenta de que su apellido es Sawada 🖖

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  • el julio 21, 2019 a las 2:51 am
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    Es una joya fe crítica este artículo, felicitaciones

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