Rock & Metal: Stairway to Heaven

Hay un denominador común detrás de acciones tan cotidianas como beberse una Coca Cola, haber jugado a ser Superman o tener en algún momento de nuestras vidas un par de zapatillas Nike, todos alguna vez, independientemente de donde vivamos, de nuestro sexo, ideología o religión lo hemos hecho, puesto que no necesariamente todo lo que ha acarreado durante las últimas décadas el voraz imperialismo comercial y cultural implica que sea malo. Cuidado, con esto no se pretende ni mucho menos hacer una defensa de sus virtudes, pero si algo le debemos es el hecho de acercar a todos los rincones de este diminuto e inmenso planeta manifestaciones artísticas como los filmes de Spielberg, las novelas de Tolkien o la canción que hoy pondremos sobre la mesa; Stairway to Heaven de los icónicos Led Zeppelin.

Deben contarse fácilmente con los dedos de una sola mano aquellos que al oír los primeros punteos de la icónica Gibson EDS-1275 de doble mástil de Jimmy Page no reconozcan con una velocidad felina la canción, puesto que seguramente no haya introducción alguna que vaya tan ligada con el resto de la canción como en este caso. Tres cuartas partes de lo mismo sucede con la entrada de la melosa voz de Robert Plant, quien en los primeros versos ya contextualiza los tres motivos centrales de la composición; una dama, su escalera y el cielo.

Para comprender plenamente lo que Led Zeppelin y su ópera maestra implicaron en el panorama musical de la época cabría remontarse a sus orígenes a comienzos de la década de los setenta en la prolífica Gran Bretaña, tierra que albergaba en las cercanías de sus grandes urbes a nuevas bandas como Pink Floyd o Black Sabbath, que nacían con el afán de llevar la música rock hacia nuevos senderos y destronar a los ya consolidados Beatles. Entre este abanico florecían unos jovencísimos Led Zeppelin, quienes desde finales de la década anterior habían hibridado toda la tradición del rock con otras vertientes como la música celta conduciéndolo a una posición mucho más progresiva. De este modo, la banda fue cosechando sus primeros éxitos de ventas gracias a temas como su célebre Whole Lotta Love o The Inmigrant Song con los que se fueron haciendo un hueco en la escena musical británica e internacional. No obstante, no sería hasta finales de 1971 cuando llegaría su gran éxito con la publicación del álbum Led Zeppelin IV en el cual se incluía la canción Stairway to Heaven, la cual, como veremos, es objeto de múltiples interpretaciones:

La principal línea interpretativa, defendida incluso por Plant y Page, compositores de la misma, afirma que la canción habla de una mujer a las puertas de la muerte a la cual Dios decide darle una nueva oportunidad, es pues una alegoría a la esperanza, motivo por el cual sorprenden una recientes declaraciones de Plant en las que reniega de su autoría afirmando <<En cuanto a la letra, ahora mismo no me siento identificado con ella. No tendría la intención de escribir algo parecido a aquella letra abstracta ahora mismo. Incluso vocalmente no estoy convencido>>. Sin embargo, este componente abstracto del que se aleja Plant ha dado pie a numerosas líneas interpretativas entre las que destacan el posible componente anti materialista de la pieza al identificar a la mujer protagonista como una persona cínica que pretende lograr aquello que no puede tener a través del dinero. Esta teoría fue ganado peso con el paso de los años hasta ser semi confirmada por el propio Plant en su biografía, quien señala: <<Trata sobre el materialismo, sobre aquellos que creen que las posesiones pueden llevarnos a la salvación>>.

La otra gran vertiente interpretativa de Stairway to Heaven afirma que la canción contiene un mensaje satánico, ya que al reproducirla al revés supuestamente se puede apreciar mensajes en apología del ángel caído. El principal apoyo de los defensores de dicha teoría reside en la cercanía existente entre Jimmy Page y el ocultista Aleister Crowley, el cual se afirma que compartió numerosos rituales con el guitarrista, quien acabaría comprando su residencia. Sin embargo, tanto las voces internas del grupo como diversos expertos han tumbado esta hipótesis afirmando, los primeros, que se trata de “basura” y una “chorrada” alegando que son interpretaciones morbosas provenientes de Norteamérica y que es imposible realizar una composición con un mensaje al revés.

Lo único cierto en relación a su significado es que sea cual sea la interpretación con la que cada uno quiera verla, Stairway to Heaven trascendió las barreras del lenguaje para entrar en el selecto grupo de obras que se leen bajo el diccionario del idioma global, una obra maestra nacida de la pura improvisación y el abstractismo con la que decenas de generaciones hemos crecido.

D. Andrade


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