Historia de la música: El nacimiento del Heavy metal (I)

Aaah, el heavy metal, uno de mis tipos de música favoritos. ¿A vosotros también os gusta? ¿Sabéis de dónde procede? ¿Os pica la curiosidad? Si me dedicáis unos minutos de vuestro tiempo, os lo cuento. Eso sí, os aviso de que este escrito está dividido en dos partes y, tal y como indica el título, esta es la primera.

Para empezar es importante aclarar algo que ya dije en el artículo sobre los orígenes del rock: al igual que le sucedía a este género, en la actualidad las palabras “heavy metal” se utilizan con mucha frecuencia para nombrar tanto el estilo original que surgió rozando la década de los setenta como la gran cantidad de subgéneros a los que dio lugar. En sentido fiel, el heavy metal sería el de la primera época, lo que podríamos denominar “heavy metal tradicional” o “clásico”, mientras que al resto podríamos llamarlo, quizás, simplemente “metal” (de forma genérica).

Como es habitual, sus orígenes no son claros de establecer, sino que son fruto de mezcla de influencias y paulatina evolución de otros géneros musicales. Tampoco hay un consenso con respecto a cuál es la primera banda propiamente dicha de heavy metal, sino que caben múltiples interpretaciones. Algunas opiniones, incluyéndose las de consagrados protagonistas de la escena, señalan a Led Zeppelin o Deep Purple, mientras que otras muchas apuntan a Black Sabbath (las tres fundadas en 1968). Estas, no obstante, son solamente las más famosas, siendo también necesario mencionar que otras varias agrupaciones musicales nacidas a finales de los sesenta también tocaban ya algunos de los sonidos característicos del género. Cabe destacar, entre ellas, a Blue Cheer, una de las más tempranamente fundadas (1966), cuya versión del clásico “Summertime blues”, de Eddie Cochran, es a veces considerada como la primera grabación de una canción de heavy metal (o con tintes de) de la Historia. En fin, si me preguntaseis a mí, creo que el honor de ser los estrictamente primeros intérpretes de este estilo debería corresponder a Black Sabbat, pues de entre todos los citados me parece que son los que más verdaderamente sonaban como lo que vendría después, pero sólo es una humilde opinión de aficionado. Sea como fuere, considero que, ya que no existe un único fundador claro, se puede decir que todos ellos lo son. Ya sea como precursores que sentaron importantes bases o como miembros de pleno derecho de esta nueva música, todas las bandas citadas fueron pioneras del heavy metal.

Musicalmente, el género tiene unas raíces muy interesantes. Por un lado deriva del rock (principalmente hard rock y rock psicodélico) y también del blues, o más bien del blues rock. De hecho, Black Sabbath, antes de llamarse así y ser lo que a día de hoy conocemos, fue una banda de blues y jazz. Pero, por otro lado, con frecuencia se pone también de manifiesto la singular relación que el metal ha tenido desde sus inicios con la música clásica, especialmente la de compositores particularmente oscuros como Richard Wagner. A decir de los expertos, esta influencia se aprecia no solamente en la atmósfera, sino también en el afán de virtuosismo de los músicos, especialmente los guitarristas, muchos de los cuales contaban con formación musical académica tradicional. Es de mencionar, como ejemplo de este entendimiento, las habituales colaboraciones de grupos de metal con orquestas sinfónicas a lo largo de su historia.

Dicho esto, hay que añadir que, para entender de dónde salió el heavy metal, también hay que tener en cuenta aspectos no musicales. Su génesis tampoco habría sido posible sin la aplicación de la tecnología a los instrumentos, y es que este estilo se ha caracterizado siempre, sobre todo, por el uso de guitarras eléctricas fuertes y distorsionadas, con una gran potencia y un alto volumen que se logran gracias a la amplificación. En este sentido, la nueva generación de amplificadores y pedales de efectos con los que experimentaron guitarristas como Dave Davies (The Kinks), Pete Townshend (The Who) o Jeff Beck (The Yardbirds) fueron claves en el desarrollo del metal. De hecho, los baterías comenzaron a sustituir el estilo de batería del blues rock por una técnica más compleja y sonora para poder equipararse al sonido de las cada vez más potentes guitarras, y los vocalistas tuvieron que modificar también su técnica de canto además de empezar a depender también de la amplificación para poder hacerse oír por encima de la música.

Finalmente, en la comprensión de los orígenes del metal también hay que considerar el trasfondo social. Pese a sus infinitas posibilidades, este género siempre se ha distinguido por ser, en general, una música poderosa, agresiva, llena de energía y, a menudo, de ira, algo que cobra mucho sentido si echamos un vistazo al contexto humano en el que se criaron muchos de sus músicos y aficionados: familias humildes, frecuentemente con problemas, alcohol, drogas duras, violencia… No es de extrañar que el heavy metal sea un género tan habitualmente oscuro, potente y teñido de rabia, un estilo que grita ferozmente al mundo la angustia y el dolor que se llevan dentro o bien recrea mundos de fantasía, llenos de fuerza y valor, para poder evadirse temporalmente de la dura realidad que nos ahoga.

En cuanto a su lugar de nacimiento, son responsables tanto el Reino Unido como los Estados Unidos. Pocas líneas más arriba he mencionado la versión de “Summertime Blues” grabada en 1968 por Blue Cheer, que eran de San Francisco. Ese mismo mes, los también californianos Steppenwolf (de hecho, eran de la misma ciudad) hicieron su debut con un álbum que incluía el conocidísimo tema “Born to be wild”, que utiliza las palabras “heavy metal thunder” para referirse a la agradable sensación de conducir una moto (“I like smoke and lightning / Heavy metal thunder / Racin’ with the wind / And the feelin’ that I’m under”) y que suele ser relacionado en cierta manera con la génesis del género. Poco después, la banda de San Diego Iron Butterfly sacó el disco “In-A-Gadda-Da-Vida”, cuyo éxito homónimo es, al igual que “Summertime Blues”, considerado una de las primeras canciones metaleras del mundo. En el otro lado tenemos al resto de músicos y grupos que ya he citado, los precedentes e iniciadores más importantes del género, que son todos británicos. De entre ellos me interesa volver a sacar a colación a Black Sabbath, y especialmente a su guitarrista, Tony Iommi, sin duda una de las figuras más importantes en la creación del peculiar sonido de su grupo y, por extensión (dada la enorme relevancia e influencia de esta banda inglesa), de todo el heavy metal.

A los 17 años Iommi sufrió un accidente en la fábrica metalúrgica en la que trabajaba, perdiendo la punta de los dedos corazón y anular de la mano derecha. Para poder seguir tocando se fabricó y colocó unas prótesis caseras, lo que modificó su manera de tocar (en una entrevista afirmó que tuvo que aprender a utilizar el dedo meñique con más frecuencia, lo que contribuyó a mejorar su técnica y destreza) y el sonido de su guitarra. Los dedales improvisados le impedían sentir las cuerdas, por lo que tenía tendencia a percutirlas con más fuerza. Tocar le provocaba dolor, y además tenía dificultades para ejecutar determinadas técnicas, por lo que buscó cuerdas más delgadas que le ayudasen a corregir el problema (llegó a utilizar cuerdas de banjo hasta que salieron al mercado las cuerdas Picato, más delgadas) y, lo que es más importante para el tema que nos interesa, para mejorar el agarre y reducir el dolor bajó la afinación del instrumento, de manera que las cuerdas quedasen menos tensas (y, por lo tanto, menos duras). Su afinación más baja hizo que su música sonase más oscura, y se convirtió en la tonalidad característica del heavy metal. Así, de forma fortuita, este hombre de Birminghan imprimió a su música un carácter único que acabó por convertirse en uno de los elementos más distintivos de todo un estilo. Quizás no fue un factor determinante para su constitución, pero desde luego sí para su esencia. Es por ello que este guitarrista es considerado uno de los padres del género.

Bueno, metalheads, aquí lo dejo por ahora. Si os ha interesado y queréis saber más estad pendientes, porque muy pronto publicaremos la segunda parte. ¡Saludos!

Brais Louzao Recarey


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