Especial: 10 Grabaciones que cambiaron la historia de la guitarra

Fueron esos pueblos que hoy algunos consideran bárbaros, los que durante nuestra bárbara autoritaria y oscura edad media, trajeron a España la guitarra. La mayoría de los estudiosos consideran que fue en nuestro país donde se introdujo la guitarra en occidente, y aunque es muy probable que ese concreto e indeterminado momento sea uno de los más importantes de la historia del instrumento, en este caso nos hemos decidido por otros derroteros.

Es cierto que la guitarra ya no es ese instrumento que todo adolescente quería, y que en la actualidad géneros más bien alejados de las 6 cuerdas plagan las mentes y los oídos de millones de Jóvenes, y no tan Jóvenes, en todo el Mundo.

Aun así, la guitarra, eléctrica, clásica, española, acústica, flamenca…, es, más que un instrumento, una institución musical que en ocasiones, ha visto su historia y su evolución totalmente modificada.

A continuación, las ocasiones, y no hablamos de su introducción en Europa o el momento en el que Leo Fender tuvo la idea de crear la guitarra eléctrica. Hablamos de los discos, las grabaciones. LPs, singles… Esas obras o conjuntos de obras iniciáticas que han hecho evolucionar al instrumento más interpretado del mundo. Los responsables de que, con los años, y con la historia bajo el brazo, 6 cuerdas de nylon o acero hayan sido la marca de agua sonora del siglo XX.

Ojalá esto sirva para revivir o descubrir, pasiones por púas y uñas largas. Y, si no quieren, no lean el artículo, pero por favor, escuchen o vuelvan a escuchar las 10 grabaciones de las que se habla a continuación.


I Saw Stars (1935, Django Reinhart)

Quizás ahora sea y parezca más común hacer hablar así a una guitarra, pero en 1935 no lo era, y este single demuestra el infame dominio que con solo 25 años tenía Django Reinhardt de su parte del cuerpo preferida: la guitarra. Tanto el género en su totalidad como la guitarra dentro del jazz guitarra jazz no serían lo mismo sin él. Endiabladamente rápido y complejo para la época, en ocasiones sus interpretaciones en el campo del gipsy jazz, estilo del cual es estandarte absoluto, parecen un auténtico desquicio. Vale la pena escuchar cómo, mucho antes de la existencia del metal y de los guitar héroes tal y como hoy los conocemos, había un gitano francés capaz de pasear las yemas de sus dedos por el mástil de una guitarra como si fuese una araña que corre despavorida por la pared intentando evitar que alguien la machaque. Y es que además, es muy probable que la historia del metal hubiese sido muy diferente de no ser por la influencia indirecta de Django Reinhardt, cuya lesión en los dedos inspiró a Toni Iommi para seguir tocando a pesar de todo y así acabar creando el tan celebrado género.

Django Reinhardt fue un adelantado a su tiempo, y este I Saw Stars es una buena prueba de su genio, velocidad y amplio conocimiento del instrumento.

Sweet Home Chicago y Crossroads Blues (1937, Robert Johnson)

Realmente, lo más apropiado sería decir que Robert Johnson cambió la historia de la guitarra con todas sus grabaciones entre 1937 y 1938, pero, puestos a concretar, Sweet Home Chicago y Crossroads Blues, son quizás sus dos canciones más influyentes, además de famosas, re-interpretadas y revolucionarias. Si el tiempo fuese a la inversa, la importancia de estos temas sería tan evidente como decir que reúnen influencias desde Chuck Berry hasta los Rolling Stones pasando por Eric Clapton o grandes maestros de la guitarra slide posteriores a Johnson como Duane Allman o el actualísimo Derek Trucks. La lista de genios del blues y rock que han afirmado y reafirmado a Robert Johnson como una influencia capital es casi interminable, y estas canciones, con ese salto de quinta a sexta mayor aplicado al blues de 12 compases en el caso de Sweet Home Chicago, y esa forma de compaginar la voz con los ritmos y licks en el caso de Crossroads Blues fueron el auténtico origen, directa o indirectamente, de hitos como el Johnny B. Goode de Chuck Berry o las carreras de genios como Hendrix o el ya nombrado Clapton.

Por desgracia, Robert Johnson también fue pionero en aquello de morir a los 27 años, y por ello su producción musical fue más reducida de lo que podría haber sido, pero eso, ya es otra historia.

Solo Flight (1943, Charlie Christian con la orquesta de Benny Goodman)

Este single de Benny Goodman and His Orchestra es, probablemente, el que mejor condensa todos los avances que Charlie Christian hizo en el campo de la guitarra jazz y aquellos que le valieron su legado. Aunque la tuberculosis truncó su carrera, una de las más prometedoras de la historia del jazz, a los 26 años, Christian tuvo suficiente tiempo para que hoy podamos nombrar al panteón de los grandes guitarristas del jazz como sus herederos. Desde Wes Montgomery hasta George Benson, todos bebieron sin cesar de un pionero que aunque tuvo entre sus manos seis cuerdas, estaba más influido por saxofonistas como Lester Young y Hershel Evans. De este modo, tocando la guitarra con alma de saxo tenor, Christian creó toda una nueva dimensión de la guitarra que llega a nuestros días.

A parte de sus trabajos de estudio, como buen músico de jazz, Charlie Christian era considerado un grandísimo improvisador entre sus contemporáneos, lo que junto a su indudable influencia lo hacen valedor del título de ser uno de los guitarristas más innovadores y originales de la historia del jazz y la música en general.

Maybellene y Johnny B. Goode (1955 y 1958, Chuck Berry)

Uno de los debates más largos e importantes de la historia de la música moderna se ha zanjado en numerosas ocasiones poniendo uno de estos singles sobre la mesa. Muchos afirman que si el creador del rock and roll tiene un nombre, ese es Chuck Berry, y que su primer e iniciático paraíso terrenal es Maybellene. Si bien esto es discutible, hay algo que no lo es: Chuck Berry fue el principal creador e integrador de la guitarra rock, y eso hace a Maybellene, con una inmensa probabilidad, la canción poseedora del primer solo de guitarra de la historia del rock. No suena a poco.

De todos modos, resulta imposible hablar de Chuck Berry sin hacerlo también de su canción más famosa, Johnny B. Goode, y es que lo influyente de esta canción es tanto que resulta difícil de mesurar. Desde Angus Young hasta John Lennon han mostrado su adoración por Berry y su tema más famoso. Y no olvidemos, que quizás en nuestra realidad fue Maybellene, pero en otra, Johnny B. Goode dio el pistoletazo de salida al rock and roll y su guitarra, aunque no fuese Chuck Berry su intérprete, sino un joven venido del futuro.

You Really Got Me (1964, The Kinks)

Si hablamos de la invasión británica, no hay duda de que los grupos más destacados fueron The Rolling Stones y especialmente The Beatles, sin embargo, para la historia de la guitarra es probable que fuese más importante la ocurrencia que Dave Davies, guitarrista de The Kinks, tuvo al desgarrar el cono de su amplificador con una cuchilla de afeitar. No es del todo cierto que este fuese el preciso instante en el que se creó la distorsión, ya que otros tipos de la misma se habían visto en grabaciones de artistas anteriores, pero el sonido de una guitarra rabiosa a través de ese amplificador demacrado en You Really Got Me fue el origen de todo lo que vendría después.
Podríamos olvidarnos del hard rock, del punk, del metal o de millones de guitarristas amateurs tal y como los conocemos de no ser por este single de The Kinks, en el que además se puede ver una magistral clase de uso y abuso de los power chords, toda una institución de la guitarra eléctrica desde los años 60.

Papa’s Got a Brand New Bag (1965, James Brown and The Famous Flames)

Aunque este single, formado en origen por Papa’s Got a Brand New Bag I y Papa’s Got a Brand New Bag II, sea una de las obras más innovadoras de, ni más ni menos que el Padrino del Soul, no es exactamente James Brown la razón por la cual figura en esta lista. El motivo es Jimmy Nolen, el guitarrista que acompañó a Brown durante el grueso de su carrera musical, y cuya contribución en este Papa’s Got a Brand New Bag es fácil de escribir, pero quizás algo más difícil de procesar: inventar el chicken sratch. Esta técnica, consistente en apagar el sonido de las cuerdas en el mástil mientras se rasguea a ritmo funky, es prácticamente un sinónimo de este género musical, alrededor del cual han basado su carrera grandes guitarristas como Nile Rodgers o John Frusciante.

Se puede decir que Jimmy Nolen inventó la guitarra funk, y además de dar pie a los grandísimos guitarristas de este estilo, esto conlleva mucho más, ya que otros géneros, tan fundamentales en su momento como la música disco, jamás serían lo mismo sin las aportaciones de Nolen.

Are You Experienced (1967, The Jimi Hendrix Experience)

Ya en plena era dorada de los Long Play, el próximo en la lista es el primer disco del que para muchos, críticos, fans y músicos, es el mejor intérprete que haya tenido una guitarra eléctrica en su más de medio siglo de historia. Jimi Hendrix es, el guitarrista de los guitarristas, y este su Are You Experienced, un compendio de temas tan atrevido y con tanta fuerza, que resulta sencillo catalogarlo como el primer trabajo de la historia del hard rock. Aquí, la distorsión, el dominio del instrumento e incluso los aires de guitar hero fueron más allá de donde jamás habían ido en el rock. No es decir que Hendrix fuese técnicamente superior a contemporáneos como Eric Clapton, pero sí que demostraba una conexión diferente con el instrumento. Algo difícil de explicar pero, realmente y aunque suene a tópico, similar a como si la guitarra fuese una parte más de su cuerpo.

Es casi hasta innecesario hablar de la influencia que supusieron Hendrix, este disco y todos los que vinieron, pero puestos a resumir, quizás el guitarrista más importante de la historia del rock.

Black Sabbath (1970, Black Sabbath)

A pesar de la portada con la fantasmal imagen de una mujer de negro, de la atronadora batería de Bill Ward, del profundo bajo de Geezer Butler y de la diabólica voz de Ozzy Osbourne, la guitarra de Tony Iommi sigue siendo lo más duro y siniestro del primer álbum de Black Sabbath. Como siniestra y dura es la historia de sus dedos, cercenados a la altura de la yema por una máquina industrial y suplantados por fundas de cuero que obligaron a Iommi a bajar la afinación de su guitarra medio tono, consiguiendo una menor tensión en las cuerdas, pero también un sonido mucho más oscuro. Se puede decir que fue una suerte maldita la que confirió esa oscuridad a las cuerdas de Tony Iommi, pero su pretendido juego con lo más diabólico de la música tiene poco de azaroso. Las notas en las que se basa el tema de apertura del disco, Black Sabbath, forman lo que en el medievo se conocía como diabulous in musica.

Junto a esto, el énfasis en los power chords o el palm muting, y el ir más allá de la música basada en el blues, algo que ni Jimmy Page en Led Zeppelin o George Harrison en The Beatles fueron capaces de culminar, hacen que, más que Black Sabbath, fuera Toni Iommi quien realmente inventó el heavy metal, y la influencia que esto supone en todos cuantos han seguido alguna directriz del género, es inconmensurable. Crear un género en el que la guitarra eléctrica es sin duda ama y señora, es lo que tiene. Imprescindible como pionero del metal.

Ramones (1976, The Ramones)

No es raro, es rarísimo ver un disco de Ramones en una lista sobre la historia de la guitarra eléctrica, y se debe, principalmente, a que en comparación con tantos otros guitarristas que nos ha regalado la música contemporánea, Johnny Ramone nunca demostró virtuosismo, ni siquiera un gran desempeño técnico, en sus grabaciones con Ramones, pero esto no lo hace menos merecedor de un puesto en esta lista. La influencia de Johnny Ramone en la historia de la guitarra no entiende de técnica, pero sí de rabia y velocidad. Aunque muchos otros fueron también responsables, el trabajo de Johnny Ramone en este disco es probablemente la primera muestra de guitarra punk en la historia. Y esto, ya no sólo lo hace parte fundamental del punk y predecesor del hardcore o del trash metal, es que convierte a Johnny Ramone en uno de los máximos estandartes de la democratización de la guitarra eléctrica. Es probable que jamás una grabación dijese tan airadamente: no necesitas ser el mejor músico, sólo necesitas actitud y seis cuerdas que te ayuden a expresar la rabia que sientes.

Aunque alejado de lo que muchos creen que es la guitarra, un disco imprescindible para entender lo que es el instrumento, sin prejuicios estúpidos.

Van Halen (1977, Van Halen)

Es imposible entender la historia de la guitarra eléctrica en el rock y en el metal a partir de los años 80 sin atender al trabajo de Eddie Van Halen, y en este, su primer disco, la cantidad de innovaciones y sobre todo perfeccionamientos mostrada es ingente. Cierto es que algunas, como el tapping o el uso de harmónicos artificiales, ya habían sido empleadas por otros guitarristas como Brian May o Jimmy Page, sobre todo en presentaciones en directo, pero la presentación y maestría que Eddie Van Halen muestra en este álbum de estudio nunca había sido vista. Mención aparte para el segundo corte del álbum, Eruption, una canción, o más bien un solo, que hace uso de la guitarra como método de expresión para, mediante múltiples técnicas como, además del ya nombrado tapping, el tremolo piking o el uso casi abusivo del la palanca, ofrecer casi dos minutos de desquicio y endiablada velocidad. Pero es que, además de Eruption, el disco conjuga a la perfección dos cualidades que en algunos músicos parecen no coincidir a menudo: el virtuosismo, y la capacidad de sacudir espíritus con riffs de leyenda como el de Running With The Devil o Ain’t Talking About Love.

Sin Eddie Van Halen, todo el movimiento de superguitarristas que poblaron y pueblan el rock y el metal en los últimos 40 años, no sería el mismo, y es a bien seguro que ha habido enormes renovadores desde él, bien sea Tom Morello o Yngwie Malmsteen, pero la historia aún no les ha dado un lugar tan abultado como el que Eddie Van Halen tiene a la hora de ser el origen de varias estirpes de grandísimos guitarristas.

Javier G. Sobrado


Deja un comentario