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Rock & Metal: Los Piratas, la segunda parte

Corría el 2001 cuando Los Piratas dieron un giro a su carrera. Aquel fue el año del Amnesiac de Radiohead y del Origin of Symmetry de Muse. Internet empezaba a penetrar en las casas españolas, pero aún faltaba mucho para las redes sociales y los smartphones. El mundo estaba cambiando rápidamente: en enero George W. Bush había sido investido presidente de EEUU, en septiembre fue el atentado del World Trade Center y poco después se fundó el tridente Bush-Blair-Aznar. Iván Ferreiro, voz de Los Piratas, escribió sobre aquella época tiempo después en Ciudadano A: «Vi cómo una vez cambiabas todo en el telediario. Vi a todos llorar, es imposible contenerme ahora, no consigo. Vi a tu mujer cómo besaba a todos en Madrid en las calles y a ti en Berlín vendiendo Europa a los americanos».

En el ’99 Los Piratas habían sonado en todas las televisiones versionando el My Way de Sinatra. La voz rota de Iván Ferreiro sonaba sobre una base de guitarras eléctricas distorsionadas, casi sacrílegas para esa canción, acompañando el anuncio de una conocida marca de telefonía. El tema tuvo tanto éxito que se reeditó su recopilatorio, Fin (de la primera parte), de 1998, para incluirlo. Y así fue como muchos conocimos las canciones que habían hecho durante los ’90. 

Ultrasónica

El siguiente disco de Los Piratas, Ultrasónica, fue un experimento raro para quienes éramos aficionados al rock, sin embargo Warner puso ciertas pegas a su distribución por considerarlo demasiado comercial para los circuitos independientes. El disco estaba hecho con el mismo afán de experimentación con el que Radiohead había sacado un par de años antes Kid A. Parecía que habíamos cambiado de milenio y las mejores bandas habían renovado sus arquetipos.

El álbum se abre con Teching, una locura electrónica que arranca como si de un disco de The Prodigy se tratara, como queriendo anunciar que esto ya no era lo de antes. El equilibrio es imposible, segundo corte del álbum, frena de repente el tempo con unos acordes de guitarra acústica.

Se ha contado que Años 80, el himno más reconocible del disco, se compuso en un rato en el estudio de Fon Román. Alguien de Warner a quien no le gustaba cómo se estaba gestando Ultrasónica les pedía un single, un boom, que no era lo que a ellos les apetecía hacer: «será como aquella canción de los años 80, seré como el tipo que algún día fui». Así salió Años 80, poniendo en evidencia el paso del tiempo y la renovación musical que esta canción, este disco, suponen para la música española.

Iván Ferreiro jugaba con registros diferentes, rasgando aún más su voz y llevándola a falsetes arriesgados como en Disimular o en Cuando te duermas. Las guitarras, antes protagonistas en la instrumentación, pasaban en ocasiones a convertirse en instrumentos ambientales y la electrónica cobraba protagonismo. Ultrasónica era, en suma, una colección de canciones verdaderamente hermosas, tan buenas que podrían pasar por un Grandes Éxitos de cualquier otra banda.

Relax

Cuando un par de años de después sacaron Relax, tanto crítica como público lo recibieron con frialdad. Quizás con los años ha cobrado protagonismo, junto con Ultrasónica, como despedida por todo lo alto. En Relax todo se vuelve más oscuro: las letras se recrudecen, los arreglos se dejan ir al lado de la electrónica sin renunciar a una rica sección orquestal en Inerte o al guiño hindú de Respuestas. La voz susurra y se deja acompañar por un doblaje sintetizado.

Relax, el disco más electrónico de Los Piratas, oculta en su sonido una elaboración orgánica. «Hemos abierto una puerta que estaba cerrada, que un disco suene a disco». Lo contaba Fon Román en una entrevista al periódico El Mundo. «La forma de conseguirlo fue grabando en directo todos juntos, como graban los grupos de jazz o de blues».

Quizás de todos los temas el más representativo de la vocación experimental del disco es Dinero, que dio nombre a un álbum de diecisiete cortes de maquetas, temas instrumentales y bocetos de Relax —y que pese a eso funciona como un álbum electrónico que se puede escuchar del tirón—.

La separación

Después de esto, cuenta Iván Ferreiro, no pasó nada en concreto, pero el grupo se separó «porque se tenía que separar». Hoy en día los componentes del grupo firman buenos discos por separado y colaboran ocasionalmente. Iván Ferreiro y Fon Román se reencontraron hace años sobre un escenario, en México. Hubo quien quiso ver en aquella actuación una posible mecha que prendiera el retorno de Los Piratas. El batería HAL 9000 falleció desgraciadamente en 2015. De aquel 2001, tan lejano ya, nos quedan un puñado de canciones sobre las que no pasa el tiempo.

Gotardo González Quero


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