fbpx

Rock&Metal: Guns N’ Roses – Sweet Child O’ Mine

Corría el año 1985 cuando se fundó en Los Angeles una de las bandas más legendarias de los 80, Guns N’ Roses. Sólo dos años después lanzarían su Apetite for Destruction, que contiene himnos de la talla de Welcome to the Jungle o el que venimos a tratar: Sweet Child O’Mine.

Hasta el día de hoy, Sweet Child O’mine es el mayor éxito comercial de Guns N’ Roses. Hablamos de la único tema de todo su extenso repertorio en alcanzar el número uno en el Billboard Hot100. Alcanzaron este hito en el verano de 1988, nada menos que 34 años a fecha de publicación de este artículo. Es francamente sorprendente que el mayor éxito de una de las bandas más influyentes del rock de los ochenta tenga un origen tan trivial. Según parece, el grupo estaba en una sesión de ensayo. Slash estaba tocando una melodía ejercicio sin más propósito que calentar, al igual que el resto de los miembros de la banda, menos Axel, que estaba en la habitación de encima. Tras escuchar el pretendido ejercicio que Slash tocaba entre muecas y con cierta complicidad de Steven Adler, el batería, el guitarrista rítmico, Izzy, alzó la cabeza y le pidió que volviera a tocar la melodía otra vez. A partir de ahí surgieron unos acordes, al que Duff Mckagan agregaría una línea de bajo y Adler un ritmo. Axl, por su parte, que como ya habíamos dicho estaba arriba, inspirado por el ejercicio compositivo de sus colegas, empezó a elaborar la letra de la canción. De esta manera, el ejercicio de calentamiento de Slash, este mismo que puede oírse justo al principio de la canción, se convirtió en la cúspide comercial de Guns N’ Roses.

En cuanto a la parte lírica, Axl Rose la escribió teniendo en mente a la que por entonces era su novia, Erin Everly, la que pasaría a convertirse en su mujer, con la que viviría una tormentosa relación entre el amor, el odio y los malos tratos. Pero por aquel entonces el amor era joven y lustroso, el éxito aún no había coronado a Axl en la cima e inspirado por sus colegas y con las mariposas revoloteando intactas en el estómago, tardó apenas dos tardes en escribir la canción. Más tarde declararía haberse inspirado también en la conocida banda Lynyrd Skynyrd, la idea, según él, era mantener el sentimiento sincero. Como última curiosidad sobre la letra, cuando la banda grabó el tema y estaban escuchándolo con el productor, no tenían muy claro el rumbo que tomar con el mismo. Pensando en voz alta Axl comenzó a decir «¿A dónde vamos? ¿A dónde vamos ahora?». El productor, el renombrado alemán Spencer Proffer, sugirió que cantara eso mismo. Y como podéis escuchar, así lo hizo.

No habría mucho que decir del videoclip más allá de que salen todas las novias de los miembros de la banda y que tuvo una muy buena acogida en la MTV, lo que a su vez ayudó a la canción a posicionarse en las radios. Esto podría ser una gran noticia para el grupo, pero en realidad estaban de lo más enfadados. La razón de su ira era que, por motivos meramente comerciales, la canción se había acortado sensiblemente para durar de los 5:56 a los 4:13 minutos de duración, lo que eliminaba el solo lento de Slash. Por si fuera poco, Axl tenía la intención original de que el vídeo cubriera la temática del tráfico de drogas. La idea era que una mujer asiática apareciese en el vídeo cruzando un país extranjero para, al terminar el vídeo, descubrir que el bebé había muerto y que en su interior había droga. Como es obvio, la discográfica no autorizó la visión de Rose.

Como pasa constantemente con estas maravillas atemporales, su lista de méritos es interminable. Por mencionar algunos de ellos diré que ocupa el puesto 198 en la lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos de la revista Rolling Stone. Su solo ocupa el puesto 37 en la lista de Guitar World de los «100 mejores solos de guitarra» y está considerada la mejor canción de 1987 por la revista Acclaimed Music. Todo esto, claro, por no decir que fue disco de platino en Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Dinamarca y Australia.

Sin embargo, el rostro del éxito a menudo se ve también ensombrecido, aunque sea levemente, por la polémica. Y es que, en 2015, el escritor musical Nathan Jolly publicó un artículo que ponía de relieve las numerosas similitudes entre la canción de Guns N’ Roses y Unpublished Critics, una canción considerablemente menos conocida y anterior (1981) de Austrailan Crawl. Como es natural, la historia se viralizó en las redes y llegó hasta los miembros del grupo. Duff Mckagan, el bajista de la banda por entonces, señaló que las similitudes entre las canciones eran notorias, pero que no había escuchado nunca antes «Unpublished Critics».

Para terminar, como nota curiosa, Slash, uno de los miembros más carismáticos de la banda, diría en 1990 sobre la canción:

«It turned into a huge hit and now it makes me sick. I mean, I like it, but I hate what it represents.»

«Se convirtió en un gran éxito y ahora me enferma. Quiero decir, me gusta, pero odio lo que representa».

Bastida


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.