La Reseña: Creed II

Ya se ha estrenado la segunda parte de Creed, la primera película que situaba a Rocky como mentor y entrenador de Adonis Creed. Dirigida por Steven Caple Jr, la cinta fue escrita por Stallone en colaboración con Cheo Hodari Coker. El director de la primera entrega de Creed, Ryan Coogler, aparece ahora como cabeza de la producción.

Reza el dicho aquello de segundas partes nunca fueron buenas, y si nos ceñimos al él, no podemos esperar mucho de lo que es ya la secuela de la séptima película de la saga de Rocky Balboa. Debo anticipar que cumple muy bien lo que promete ser, pero quien vaya esperando ver la película del año tiene algún tornillo suelto en la cabeza.

El filme nos presenta a un Adonis Creed (Michael B. Jordan) que estando ya en la cima de su carrera tendrá que decidir si acepta o no combatir con el hijo del hombre que mató a su padre en el ring 30 años atrás: Viktor Drago. El personaje que interpreta el inmenso y desconocido Florian Munteanu aparece de la nada en el circuito profesional para retar al nuevo campéon y así recuperar la gloria y el título que perdió su padre. Todo ello, eso sí, instigado por el propio Ivan Drago (Dolph Lundgren), un hombre movido por el odio y el resentimiento hacia Rocky Balboa, a quien achaca todos sus males, desde el abandono de su mujer hasta la verguenza y humillación que sufrió al descender al abismo tras ser derrotado por el potro italiano en su tierra natal.

Y es que la gracia de esta entrega de Creed es que recupera el arco argumental de Rocky IV, película donde fallece el padre de Adonis Creed (Apollo Creed) y Balboa venga su muerte venciendo a Ivan Drago. Es un gran acierto que no sea necesario haberla visto para seguir el hilo perfectamente. Es una historia de venganza, de resentimiento y en cierto modo de redención. Se hace muy sorprendete el sabor tan fresco de una secuela que forma parte de un saga potente pero ya bastante explotada. Pero las cosas como son, la fórmula de Stallone vuelve a funcionar esta vez nutriéndose de su propio universo. La peculiar y épica versión del camino del héroe que se iniciara en 1976 con Rocky se recicla para volver a entretenernos, y por qué no decirlo, emocionarnos una vez más.

Bien es verdad que, como cabe esperar, no todo es maravilloso en la nueva entraga de Creed: sobra un poco de azúcar, tiene algún chascarrillo más bien de pega y alguna que otra vez te pueden dar ganas de decir aquello de «a dónde vas flipao», pero es comprensible en esta clase de películas. Ninguno de estos defectos a llega a resultar abusivo ni especialmente molesto.

Creed II es una secuela más que respetable que vuelve a poner cara a cara a Balboa y a Drago, un acierto que revive no sólo la leyenda de Rocky, sino también la de Silvester Stallone.

Alfonso Rois


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