La Serie: Hunters

Al Pacino cazando nazis en 1977. ¡Joder! Creo un buen porcentaje de los que lean esto no necesitan más reseña (yo tampoco la necesitaría) para ir corriendo a ver Hunters, la nueva serie de Jordan Peele para Amazon Prime Video. Y aunque esta especie de premisa comercial sea cuanto menos atractiva, lo cierto es que el capítulo piloto se molesta en desarrollar primero otros aspectos.

Seguimos a Jonah Heidelbaum (Logan Lerman), un joven judío, y bastante pardillo, que vive en Brooklyn con su abuela Ruth, una superviviente al Holocausto. Una noche, un hombre vestido de negro irrumpe en casa de Jonah y asesina a su abuela Ruth, algo ante lo cual el joven no es capaz de hacer nada. Una investigación policial se abre, pero no parece que vaya a surtir mucho efecto a causa de la alarmante falta de pruebas, aunque hay alguien que sí parece tener más pistas sobre el asesinato. Este es Meyer Offerman (Al Pacino), una especie de magnate judío que oculta algo tras su tapadera de anciano rico y al cual Jonah conoce en el entierro de su abuela.

Por otra parte tenemos a Millie Morris (Jerrika Hinton), una agente del FBI afroamericana que es enviada desde New York a Florida para investigar el asesinato de una antigua trabajadora de la NASA. Ante la bastante racista negativa a colaborar por parte de los responsables de la agencia espacial, Morris encuentra indicios de que la víctima no era sólo una antigua trabajadora de la NASA. Además, su asesinato fue perpetrado de un modo bastante singular: fue gaseada mientras se duchaba.

Y en último lugar, se nos presenta a Travis Leich (Greg Austin), un frío y hierático joven de evidentes tendencias neo-nazis que colabora con lo que parece una red de antiguos mandos del Tercer Reich asentados en Norteamérica.

Durante el primer capítulo estos tres personajes dirigen tres historias que, aunque por ahora no lo hayan hecho, prometen entrecruzarse más pronto que tarde y centrar todas las fuerzas en la trama de Jonah. El joven descubre, hacia el final del capítulo, que Meyer Offerman dirige una especie de grupo de cazadores de nazis formado por personas bastante pintorescas, y es de suponer que estos Hunters y su relación con Jonah y con el resto de personajes serán la tónica principal de la serie.

En los 90 minutos que dura este capítulo piloto, la serie apunta a depararnos buenas dosis de diversión en un tono bastante pulp que sin duda se cruzará con una serie de conflictos étnicos y raciales que acaben de teñirlo todo con cierta dosis de crítica social. No por nada los tres personajes que a priori parecen principales son un joven judío, una agente del FBI afroamericana y un neo-nazi sádico y calculador, y no por nada está Jordan Peele, productor ejecutivo de Déjame Salir, al mando. Además, la serie no está exenta de puro drama. Vemos en Jonah a un personaje emocionalmente mutilado por la muerte de su abuela y, a la vez, un buen caldo de cultivo para que este deje de ser el pardillo al cual los chicos fuertes del barrio amenazan y pegan, y acabe convirtiéndose en un cazador de nazis en toda regla. Pura venganza nazifóbica que hará a no pocos recordar a la brutal Malditos Bastardos, de Quentin Tarantino. Aunque en el caso de la serie de Jordan Peele, esta interpretación de los antiguos altos mandos nazis, ese verlos como los cazavampiros ven a los vampiros en series como, valga la redundancia, Buffy, la Cazavampiros, se intercala con este tratamiento, bastante dramático, del personaje.

Hunters parece depararnos, en sus 10 capítulos (de 60 minutos cada uno salvo el primero), una curiosa mezcla de ficción pulp y drama adolescente. Un cóctel de cazadores de nazis setenteros, conflicto social y un protagonista joven y pardillo que tendrá como mentor y protector ni más ni menos que a Al Pacino. Una serie que se torna apetecible para todo aquel que quiera ver a nazis morir asesinados en la pequeña (pero cada vez mayor) pantalla.

Javier G. Sobrado

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