Punk: Sid Vicius y los Sex Pistols

Puede que tocase el bajo bastante mal, puede que fuese un ególatra y puede que apenas participase en la creación de temas de la banda, pero Sid Vicious y los Sex Pistols son imágenes inseparables.

Según el documental del 2000 “The Filth and the Fury”, Sid Vicious (de nombre real Simon John Ritchie) entró en la banda en el 1977, con veinte años, proveniente de otra banda punk: The Flowers of Romance. Parecía necesario echar a Glen Matlock del grupo por su actitud comedida (sin contar que cuando compuso uso muchas veces con bases de ABBA). Vicious era reconocido como “el mayor fan de los Pistols” y Johnny Rotten, quizá con demasiada confianza, le dio un bajo y lo subió al escenario. Mientras que el guitarrista Steve Jones y el batería Paul Cook lo tenían por un loco y un drogadicto, Rotten tenía fe en aquel muchacho. Pero Sid no había tocado un bajo en su vida y el resultado fue bastante desastroso.

La fama de la banda en aquel bienio 1977-1978 fue espectacular, el desafío al jubileo de la reina, la creciente fama mundial como líderes del movimiento punk. Sid no podía ser más punkie, era totalmente auto destructivo, había incluso llegado a cortarse con vidrios e los directos. Al mismo tiempo, grababan el que sería su único disco: «Never Mind the Bollocks, Here’s the Sex Pistols». En ese álbum el bajo lo toca sobre todo Jones con alguna parte a cargo de Rotten, las aportaciones de Vicious son prácticamente inaudibles por lo malas que eran.

Por aquella época Sid Vicious era un icono, un personaje que le daba fuerza a la banda en directo y en la promoción. Pero no era un músico. En el 78 comenzó su adicción a la heroína, en medio de la fama y las giras.

Ese año comienza la última gira de los Sex Pistols, que será por Estados Unidos, que daría origen a aquella famosa camiseta con la que fue visto tiempo después Rotten: “Yo sobreviví a la gira de los Sex Pistols pero la banda no. Sid Vicious era drogadicto por entonces. La banda echaba chispas. Cook y Jones estaban hasta las narices de la poca profesionalidad de Vicious y sus apariciones totalmente drogado. Vicious iba derecho a la destrucción. En Memphis fue encontrado con las palabras “dame una dosis” grabadas a cuchillo en el pecho. Su vida se descomponía, su pareja y manager Nancy Spungen tenía los mimos vicios que él. Todo se iba a la porra.

Tras el mítico concierto en San Antonio, Texas, Rotten abandona la banda y esta se deshace. Sid Vicious graba su histórico “My Way”, parodiando más que versionando a Sinatra. La grabación de este tema navega entre el último tema de los Sex Pistols solo con él o ya una grabación propia. En aquel momento le quedaba menos de un año de vida.

No volvió a tener relación con ninguno miembro de la banda y la heroína y Spungen fueron su única verdadera compañía. Otro día abordaremos el final de su vida.

Fuera un icono o un gilipollas, no se entiende el punk sin Sid Vicious.

Manuel J Maside


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