Rock: Hotel California

La historia de la música rock ha estado fuertemente asociada desde sus inicios en Estados Unidos con las posiciones hegemónicas en las listas de éxitos, desde el reinado de Elvis Presley a mediados del siglo anterior, hasta los desgarrados acordes de Kurt Cobain, el rock siempre ha sido capaz de mantenerse como uno de los géneros más consumidos en todo el mundo compitiendo a lo largo de los años con otros como el pop, el funk o el hip hop. No obstante, muchos podrían sorprenderse al conocer que el honor de poseer el disco más vendido en la historia de los Estados Unidos no recae en grupos de inmensa fama como The Beatles, The Rolling Stones o Queen, sino que pertenece a The Eagles, quienes con su The Greatest Hits han logrado consolidarse como líderes en este campo, superando a Thriller, álbum del malogrado rey del pop, Michael Jackson.

La icónica banda de Los Ángeles ha estado muy fuertemente vinculada desde sus inicios a comienzos de la década de los setenta a las formas más “limpias” del rock, optando por composiciones entre las que se inmiscuían otros géneros propios de la geografía norteamericana como el country o el surf rock propio de la costa californiana. A pesar de haber gozado desde sus tempranos orígenes con una considerable aceptación entre la audiencia, no sería hasta 1976 cuando la banda lanzó al mercado su quinto álbum de estudio Hotel California, cuya canción homónima se convertiría en un himno suprageneracional que acabaría de catapultar a The Eagles a los anales de la historia.

Son muchas, y muy diversas, las líneas interpretativas que derivan de esta composición, desde la historia de un misterioso viajero que encuentra en dicho hotel un remanso de paz y felicidad hasta otras más próximas a la biografía de los miembros de la banda, pasando por teorías que afirman que la letra versa sobre una supuesta iglesia de culto satánico. No obstante, la versión más popular hibrida ambas lecturas afirmando que el Hotel California supone una pausa en el camino por el que todos hemos de caminar como lo es la propia vida, una pausa placentera como dejan entrever los versos: <<such a lovely place, such a lovely face>>, pero también con un cierto componente macabro que implica la imposibilidad de huir de dicha parada, tal como se refleja en las últimas líneas de la canción: <<you can check out any time you like, but you can never leave>>. En este sentido la explicación que toma más fuerza para tratar de justificar este lado negativo del camino se asocia al consumo de drogas, lo cual se deja entrever en las referencias al verano de 1969.

Más allá de esta interpretación hay quien aprecia un componente de esoterismo en esta pieza, al efectuar sobre su letra una revisión que la identifica como una historia fantasmagórica con alegorías satánicas. En concreto, la odisea de una joven que se hospedó en el hotel, quedándose su espíritu para la posteridad en dicho emplazamiento que representa el tránsito del alma por el purgatorio. Incluso se ha llegado a afirmar que el propio grupo tomaba parte en rituales satánicos, y que el nombre del hotel aludía a la dirección en los que estos tenían lugar. Los más osados se atreven a afirmar que la silueta de un hombre que aparece en una ventana de la carátula del álbum se corresponde con la del sacerdote que llevaba a cabo estas macabras ceremonias. Sin embargo, los integrantes de la banda se han encargado de desmentir esta versión afirmando que el único sentido de la canción reside en una crítica social contra el hedonismo del individuo y el voraz consumismo de la sociedad norteamericana. En palabras de Don Henley, fundador de The Eagles: “la canción es una alegoría del hedonismo, la autodestrucción, y la codicia de la industria musical de finales de los setenta. Es una composición sobre el lado oscuro del sueño americano y sobre el exceso en los Estados Unidos”. Aún así las dudas acerca de la veracidad de dicha afirmación nunca han sido plenamente despejadas, y son muchos quienes aún quieren ver el lado oscuro apoyándose en versos como <<this could be heaven or this could be hell>>.

Al margen de las múltiples interpretaciones que se puedan efectuar, el único dato universalmente aceptado es que Hotel California se ha convertido en todo un referente ya no solo en la discografía de The Eagles, sino que también en la historia reciente de la música. Al igual que el Fausto de Goethe, o Paganini, el virtuosismo ha ido siempre de la mano, literalmente, con el inframundo, tratando, quien sabe, de justificar su autoría de un modo acorde a su valor artístico. Fuese del modo que fuese la forma con la que los versos hayan sido escritos, estos ya han alcanzado su nicho en la inmortalidad, y tal como en ellos se recita: <<we are all just prisoners here, of our own device>>.

D. Andrade


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