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Especial: Alice Guy-Blaché, la primera directora de cine

Siempre he admirado a las personas emprendedoras. Esas personas que ganan la batalla del miedo al fracaso para llevar a cabo su empresa, su sueño. Solo así puede avanzar la ciencia, la sociedad evoluciona, se crea el arte y se reinventa. Solo así se pudo crear el cine.

No pretendemos dar una clase de historia del cine, pero queremos lanzar una pregunta de Trivial ¿Quién se considera que dirigió la primera película de cine?

Los hermanos Lumière inventaron allá por el 1895 el cinematógrafo. Eran uno verdaderos emprendedores, unos visionarios. El propio Louise Lumière filmó L’Arroseur arrosé (1895) entre otros títulos, pero no se considera que ellos fueran los primeros directores de cine. Durante décadas se consideró a Marie Georges Jean Méliès ( 8 de diciembre de 1861-21 de enero de 1938) como el primer director de cine. De hecho, para no quitarle tal mérito, el historiador G. Sadoul introdujo la subcategoría de “mujer directora».

No obstante, este ilusionista, que dirigió la mítica “Le Voyage dans la lune” (Viaje a la luna, 1902) fue igualmente un emprendedor. Creaba sus propias maquinarias de ilusionismo, fue director de teatro y periodista. La película de Martin Scorsese “La invención de Hugo” (2011) nos narra parte de la historia de este prolijo creador, que además creó el primer estudio de cine de Francia.

Pero si queremos ganar el quesito de la pregunta del Trivial la respuesta a quién fue la primera persona de la que podemos decir que dirigió la primera película de la historia del cine debe ser Alice Ida Antoinette Guy o Alice Guy-Blaché (Saint-Mandé, 1 de julio de 1873 – Wayne, Nueva Jersey, 24 de marzo de 1968) con su película “La Fee aux Choux” (1896).

Los más cinéfilos quizás conozcáis a esta emprendedora. Una mujer soñadora que dedicó su vida a elevar el invento a de los hermanos Lumière a la categoría de arte. Su padre era editor. Su madre murió siendo ella niña. La infancia de Alice transcurrió entre su Francia natal, Chile y Suiza. Al terminar sus estudios de secretariado comenzó a trabajar en la Compañía General de Fotografía de Max Richard (1894) donde, con la cámara de Demeny-Gaumont, Alice combinó imágenes en movimiento y el arte teatral. Así nació la primera película con una duración superior a un minuto: “La Fee aux Choux” (1896). Permitidme que me pregunte qué opinaría esta mujer de la extensión de los films de hoy día. Lo cierto es que, de hecho, no se tiene la certeza de que esa fuera realmente su primera película, ya que otras grabaciones fueron atribuidas a su marido, Herbert Blaché, al universal anónimo o bien nunca han sido mencionadas.

En 1897 Gaumont se decidió a crear la división cinematográfica de su empresa, confiando su dirección a Alice: «Siempre que la tarea no me impidiera seguir realizando mis funciones como secretaria», según explica la directora en sus memorias. De esta manera, desarrolló sus primeras grabaciones en la Compañía Gaumont.

Junto a su marido Herbert se trasladó a Estados Unidos. Recorrieron el país durante dos años para promover la Chronophone Demeny-Gaumont hasta que abrieron una sucursal de Gaumont dirigida por Herbert. En 1910 creó su propia compañía cinamatográfica: Solax Company. Pero esta inquieta mujer no se conformó. Pionera en la realización de efectos especiales y en el lenguaje cinematográfico, además creó la figura de lo que hoy en día se denomina productor o productor ejecutivo, hasta el punto de ser productora y directora independiente en el competitivo Hollywood. Por si fuera poco, fundó el primer estudio de grabación en Fort Lee (Nueva Jersey).

Si os preguntáis quién fue la primera persona en dirigir la primer super producción cinematográfica la respuesta sigue siendo Alice Guy: La pasión o La vida de Cristo (1906), con veintincinco decorados, una duración de más de treinta y tres minutos y cerca de trescientos extras.

Fue una trabajadora incansable. Su tataranieta, Alice-Guy Peeters, cuenta en una entrevista concedida en 1992 que era capaz de escribir una historia en una sola noche para que pudiera ser rodada al día siguiente. No se sabe con exactitud el número de películas de su autoría, pero la descendiente de Alice calcula entre seiscientas y mil. El motivo por el que no se conoce con exactitud es porque muchas películas desaparecieron, ya que en esos primeros años las películas las firmaban las compañías cinematrográficas y no los creadores. La misma directora estuvo buscándolas durante años, poniéndose en vano en contacto con historiadores, críticos, etc.

Alice abarcó todos los géneros narrativos y no tuvo miedo de tratar temas controvertidos como la religión o el ridiculizar a las clases sociales en “A sticky woman” (1906) al tiempo que se denunciaba a través del humor lo que hoy sí podemos denominar un abuso sexual (entendido como obligar a una mujer a hacer algo que no quiere, en este caso un beso).

En 1912 rodó la primera película en la que el reparto al completo estuvo integrado por actores negros: “A Fool and His Money”. Unos años antes, en 1905, la cineasta sucumbió a la tentación de rodar una película plasmando el mayor estereotipo de la cultura española. Por supuesto, yo también caigo en la tentación de compartirlo:

En 1913 escribió Woman’s Place in Photoplay Production. En este texto denuncia la exclusión que estaban teniendo las mujeres en el mundo del cine, paralela a la conversión del cine en un negocio rentable y medio de comunicación masivo por excelencia.

Alice Guy-Blaché defendía el cine como arte, dejando de ser el entretenimiento de los pobres para ser un medio para contar historias. Sin embargo, pese a todos estos logros, en los primeros libros de historia del cine, no aparece en el lugar que la corresponde. A los ojos de muchos, Alice no dejaba de ser una secretaria o la amante de Gaumont. En 1953 el gobierno francés le otorgó la Legión de Honor, si bien sus aportaciones han sido silenciadas en la historia de la cinematografía hasta los años 90. Fue en esa década cuando se comenzó a rescatar la figura tan importante que fue Alice. Lamentablemente, murió sin el reconocimiento que se merecía en una residencia de ancianos en New Jersey en el año 1968.

Si os apetece conocer mejor a esta incansable emprendedora, creadora y cineasta, Alejandra Val Cubero escribió en 2016 “Vida de Alice Guy Blaché” (EILA Editores). También podéis indagar sobre su figura en “Alice Guy, Autobiographie d’une pionnière du cinéma (1873-1968),” si lo encontráis en algún lado.

¡Esperamos que os haya gustado, hasta la póxima!

Teresa Olalla


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