Jazz: Lee Morgan

19 de febrero de 1972. Es de noche y una gran nevada cae sobre New York. La policía recibe un aviso de disparos en el Slug’s Saloon, un club de jazz del East Village. Cuando la asistencia médica llega al lugar casi una hora después, no puede más que certificar la muerte de un varón de 33 años. Más tarde, las autoridades detienen a una mujer como la culpable de los hechos.

Puede parecer una muerte violenta más en el New York de los años 70 pero para la historia del jazz supone mucho más. La víctima es Lee Morgan, una de las mayores figuras de su tiempo. Trompetista excepcional, con un futuro prometedor, que ve truncada su carrera a una edad temprana. Y para alimentar más las páginas de sucesos que la propia leyenda, la asesina resulta ser su mujer, Helen, que lo asesina de un certero tiro en el corazón en pleno concierto.

Lee Morgan es uno de los primeros representantes y uno de los mejores trompetistas del hard bop. Es interesante conocer un poco de la historia del jazz para entender este movimiento. El jazz, nacido dentro de la comunidad negra, con los esclavos que trabajaban en el sur de Estados Unidos, fue expandiéndose hacia el norte con la emigración de estos y, con el paso del tiempo, los blancos fueron sumándose y dejando su huella. A finales de la década de los 50 y principios de los 60, en la costa oeste surge un estilo llamado cool jazz, tocado principalmente por blancos. Se trata de una música muy suave que triunfa en las listas de éxitos de todo el país pero que la comunidad negra no reconoce como suya por lo que, en contraposición, surge en la costa este el hard bop que intenta volver a las raíces con ritmos mas enérgicos y un sonido más sucio.

En este punto es donde nos reencontramos con nuestro protagonista. Lee Morgan había empezado a tocar la trompeta con 14 años y ya con 18 graba su primer disco para el sello Blue Note. Ascenso meteórico que se consolida cuando entra a formar parte de la banda de Dizzy Gillespie. Dos años después el grupo se disuelve y entra a formar parte de los Jazz Messengers de Art Blakey. Es en esta época cuando se vuelve adicto a la heroína, siendo expulsado de la banda.

Sin trabajo y prácticamente en la calle, conoce a Helen, que ofrece en su piso de Brooklyn un plato caliente y abrigo para el que lo necesite. Es ella la que se encarga de cuidarlo y lo lleva a empezar un tratamiento con metadona para desintoxicarse. Lo anima a seguir tocando y empieza a buscarle conciertos. Va con él a todas partes y en los clubs, cuando quieren contratarlo, se dirigen a ella. Todo el mundo la considera su mánager.

Y aquí empieza la ascensión de nuestro protagonista dentro del olimpo del jazz que llega a su punto culminante con la grabación del disco “the sidewinder” que se convierte en un éxito de ventas y un claro ejemplo del género del soul jazz. Después de este éxito sigue tocando y grabando multitud de discos.

A principios de los años 70 se involucra políticamente convirtiéndose en uno de los líderes del movimiento del “jazz & people” que busca visibilizar a los músicos de jazz dentro de los programas de televisión.

Durante 1971 Lee conoce a otra mujer y empiezan a mantener una relación sentimental a espaldas de su mujer y llegamos a la fatídica noche de febrero de 1972. En la actuación su mujer ve a la amante de su marido en el club y sufre un ataque de celos. Lo siguiente ya forma parte de la historia del jazz, el fin de uno de los músicos con más proyección de su generación justo en su mejor momento creativo.

Ella fue la que cuando estaba en el agujero más profundo logró salvarlo y convertirlo en la estrella que llegó a ser. Le quitó la vida pero también fue la causante de que hoy en día podamos decir que Lee Morgan está dentro de la historia del jazz.

Podemos ver parte de esta historia contada por sus protagonistas en el documental “I called him Morgan” del director sueco Kasper Collin.

Alex Troya


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