Oro de videoclub: Drive Angry

Bueno, parece que toca difundir una nueva tanda de cultura de cine cutre pero a la vez hermoso. Pues vamos allá, hoy hablaremos de Drive Angry. Empezaremos con una declaración de amor:

En Oro de Videoclub NOS ENCANTA NICHOLAS CAGE.


Ya está! Lo he dicho! Ahora que, nos quedamos con una de sus muchas caras de WTF, ¿no? Bueno, pues vamos a hablar de por qué. Ha hecho muchas pelis y muy buenas, como El Ladrón de Orquídeas o Arizona Baby (que aún tengo pendiente), pero también otras joyas de la acción como Con Air, La Roca o Face Off (en el grandioso desembarco de John Woo en Hollywood, con películas llenas de palomas revoloteando y tiroteos coreografiados a cámara lenta).


Su nombre en un cartel es una declaración a gritos de lo cutre que puede ser la peli que tenemos delante (como Tokarev, por ejemplo), pero también ha hecho muchas otras decentes o incluso divertidas, como Ghost Rider 2: Spirit of Vengance (La primera es infumable y merece ser borrada por el chasquido para nunca ser recuperada). ¡Joder! ¡Si hasta me gusta verlo como padre puteado en El hombre del tiempo!

Y hoy hablaremos de una película sacada de la máquina del tiempo, como si las cintas de la Hammer y las Biker Movies de los 60 hubiesen tenido un hijo y lo ocultasen al mundo durante décadas hasta que llegó… FURIA CIEGA.

Sin embargo, como en Oro de Videoclub amamos igualmente el trabajo de Rutger Hauer como ese Zatoichi americano de los 80, nos referiremos a ella por su título original: DRIVE ANGRY, el cual es aún más representativo de lo que trae esta película. Porque esta joya de 2011 lo tiene TODO:

¿Violencia? Sí. ¿Coches potentes? Sí. ¿Satanismo? Sí.

Aquí una desconocida Amber Heard es una camarera de bar de carretera con un novio subnormal (¡¿cómo cojones puedes cagarla de semejante forma si eres el novio de Amber Heard, imbécil?! Espera… Johnny Depp en la vida real… Claro… Ahá…). ¿Y quién es Nicholas Cage? Es un padre muerto. Papá murió, dejando a una hija y una nieta monísimas, hasta que su hija es asesinada por una secta satánica que pretende sacrificar a su nieta bebé para abrir un portal al inframundo. Así que Milton, que así se llama este papá/abuelo, ¡se escapa del infierno para repartir infierno entre Jonah King y sus seguidores!

Curioseando, IMDB me dice que uno de los plot keywords de esta peli es “female frontal nudity”. Nostamal.

Lo que me gusta de esta película, pese a que Nick nos da un personaje vengativo estándar con interesantes detalles sobrenaturales, son los personajes que le acompañan en su aventura. Piper, el personaje de Amber Heard, es una heroína de acción en un papel logrado que logra evitar los tópicos de la mujer en la nevera o la damisela en apuros para darnos una historia en la que toma las riendas de su vida.

Y luego tenemos a William Fitchner. Es uno de esos actores a los que vuestro cerebro (y el mío) reconoce como “Ah, sí, ese tipo…”, que hemos visto en Armageddon, Black Hawk Derribado o El Caballero Oscuro, pero no recordamos haber visto ahí.


El bueno de Willie, con sus fríos ojos azules y su cara de vida poco interesante hace de un personaje sin el cual esta película no sería más que Satanxplotation vulgarcilla: como Milton se ha escapado del infierno, alguien debe ir a perseguirle. ¿Serán los perros del averno? ¿Será un Satán vigoréxico? ¿Súcubos? No. Algo mucho más terrible: el Contable.

Si Milton fuese en moto, Ghost Rider 1 sería esta, y sería genial.

¿Por qué debemos ver esta película? El cine de acción con esa capacidad de satisfacer igual que una cerveza y un bocata de beicon no murió con el VHS, y sigue vivo en una industria de calidad dudosa con hermosos momentos estelares (sin los cuales no tendríamos Dredd, The Raid o John Wick). Esta es una de esas películas que pasaron bajo el radar pero que merecen ser conocidas y recordadas por lo que son: una oda a la acción satánica y los coches clásicos. Un chute de testosterona directo a la entrepierna.

Una peli que te vende algo, y te lo da. Y la verdad… ¿habéis ido a ver el Episodio 9 de Star Wars? Y si la respuesta es sí, ¿no os apetece una película que de verdad os dé lo que os vende?

Semper


ALTO AHÍ


Os traigo un pequeño Bonus Track.

Si bien se han hecho tres películas y una serie de The Punisher (y joder, qué ganas tengo de pillar un día la primera, con Dolph Lundgren como Frank Castle), la segunda es la que viene a colación ahora. Es una peli cutre y difícil de salvar. Con un Frank Castle plano interpretado por Thomas Jane (al que veo bastante últimamente en The Expanse), y con un John Travolta en barrena en el papel del malo malísimo, esta película refleja el nacimiento de un Punisher flojete, al que intentan matar los sicarios esperpénticos mientras él espera a que estos se acaben para ir a vengar la muerte de su familia (mención honorífica para Roy Scheider, que hace de papá Castle).

Esta película apenas tendrá 5 minutos de metraje salvable, pero es que son gloriosos. Si tenéis esos 5 minutos, buscad en youtube la pelea con El Ruso, interpretado por el luchador de la WWE Kevin Nash (Diesel).

Es espectacular, poética, hermosa y brutal. Disfrutadla. Ahorráos la peli, o vedla si queréis. No duele, pero es floja.

Y con eso, si que hemos acabado.

Semper fi.

Ukio


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