Oro de videoclub: Airheads

Bienvenidos una vez más a esta sección donde el VHS no tiene errores de tracking, un pequeño submundo de undergroundlab en donde nos guiamos por carátulas y evitamos muy fuerte a los directores respetados por la crítica, los argumentos elevados o las películas dedicadas al horror vacui de mequetrefes pequeñoburgueses en sus vacaciones en la Toscana. (Sí, he estado leyendo “Me cago en Goddard”, de Pedro Vallín, y me está gustando).

Ya estaréis hartos de saber que esta sección se dedica al cine disfrutón. A películas hechas para pasártelo bien, sin demérito a las obras maestras del género cinematográfico, aquí glorificaremos la maestría de una subsección que reivindica con orgullo el cine como entretenimiento, además de como vehículo cultural.

En este género nos encontramos películas de terror de las que te acabas partiendo de la risa. Películas de acción, casi siempre con one liners de los que te acabas partiendo de la risa. Y hoy, toca una comedia. Para partirse de risa.

Bienvenidos a Cabezas Huecas, o Airheads.

Lo primero que llama la atención es que tenemos una película dedicada al Rock’n’Roll más puro de los 80, que fue lanzada en 1994, cuando el Hair Metal y el rock ochentero de grandes solos de guitarra, pirotecnia y fiesta era una bestia herida a manos del nuevo “sonido de Seattle”, en el que por lo visto, la angustia adolescente y sufrir mucho era bien. ¡Os desprecio abiertamente, grungosos! Y si bien con el tiempo he llegado a respetar a Chris Cornell, a Pearl Jam e incluso me gustan algunas canciones de Alice in Chains, mantengo que la mayor contribución de Kurt Cobain a la música la hizo el 5 de Abril de 1994.

En fin, que como siempre, Hollywood pilla las cositas un poco tarde.

¿Y qué tenemos aquí? Pues nada menos que la carrera temprana de tres iconos de la comedia: Por un lado un Brendan Fraser pre defenestrado (Chazz), un Steve Buscemi que aún no entraría en esa montaña rusa de “ahora eres un actorazo, ahora solo te llamamos para pelis de mierda como secundario” (Rex), y… Me da vergüenza decirlo, pero Adam Sandler (Pip). Me gusta esta peli de Adam Sandler.


También tendremos junto a ellos a otros iconos de la comedia, como el malogrado Chris Farley, a Judd Nelson (el célebre John Bender, de El Club de los Cinco), Ernie Hudson (El célebre Winston, de los Cazafantasmas), Harold Ramis (el célebre Eagon, de los Cazafantasmas), Michael McKean (el célebre Chuck McGill en Better Call Saul) y en un pequeño cameo, Lemmy Kilmister (DIOS).

En esta película, Chazz y sus colegas son The Lone Rangers, o Los Llaneros Solitarios: Un grupo de rock de poco o ningún éxito que intenta abrirse paso en el cruel mundo de las discográficas donde no encuentra más salidas que la burocracia, mientras malvive con curros de mierda. Por suerte para ellos, Rex, el sociópata del grupo (como no, el bajista), trabaja en una juguetería, donde se queda una cantidad ingente de material que retiran. En particular, una serie de pistolas de juguete que han retirado del mercado por ser demasiado realistas.

Desesperados por que su trabajo se escuche, deciden colarse en una emisora de radio de rock para intentar que pongan su maqueta y la cosa se pone… Balística. Ven las armas de Rex, y deciden tirar para adelante: Secuestro de la emisora con pistolas de juguete. ¡Situación de rehenes! El resto es historia del cine de rock.

Y la verdad es que tenemos una comedia sin más, con peripecias típicas, rehenes, síndrome de estocolmo y mucha buena música con una de las mejores canciones de banda sonora nunca escritas: Born to Raise Hell, de Motörhead, de la que para mi es su mejor época, con Phil Cambell, Mikkey Dee y Würzel, junto con Ice T. y Whitfield Crane acompañando a Lemmy en las voces. Un rock clásico espectacular.

¿Por qué deberíais verla?

Lo primero, porque estas pelis, aunque no llegan a la potencia de un concierto, son una oda al rock’n’roll y nos reconcilian con lo que nos gusta de esa música.

Lo segundo, porque realmente no están de más unas risas en tiempos de covid. Y tampoco nos vamos a ir a feelgood movies ñoñas, rollo Love Actually (que da para una lectura muy tóxica, como película machista).


Lo tercero, porque sale Lemmy.

Y la verdad, es que no hay muchos más argumentos. No es una peli con dobles lecturas como Robocop, no es un icono fracasado en taquilla como Golpe en la Pequeña China, ni es un icono de la acción, el drama o incluso una comedia muy recordada. Y eso está mal. Merece recordarse.
Es una película agradable de ver, para reírse. No os cambiará la vida, pero desde luego, os dará 92 minutos muy buenos.

Porque el cine de Rock’n’Roll es genial, y si os gusta, ya pasaré a otras, como Wayne’s World, Ford Fairlane, Still Crazy o por supuesto, Tenacious D.

Os dedico este artículo con cariño a todos los fans del rock, de Motörhead, y que disfrutáis esta canción como putos poseídos.

Semper fi.

Ukio


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