Música electrónica: Lo-fi

No creo que a nadie le sorprenda ya el hecho de que el capitalismo, y especialmente las industrias culturales, hayan convertido al sentimiento de nostalgia en un nuevo ítem con el que seguir alimentando su voracidad comercial. Estoy seguro, y permítaseme hacer tal afirmación, de que la mayoría de los que como un servidor se criaron a caballo entre los noventa y el nuevo siglo, todavía esbozamos una sonrisa al recordar los tiempos en los que las televisiones aún emitían en 4:3 y la música en vez de escucharse en Spotify, se descargaba para reproducirla en un MP3. La inevitable evolución de los formatos y sus respectivos soportes provocó, como es normal, que todo este entramado de elementos se fueran quedando obsoletos y se olvidasen. No obstante, desde hace unos años se están recuperando muchos de ellos en diversos ámbitos, pues como podemos apreciar, la gente vuelve a calzarse con las Nike Air Max de Jordan, vuelve a tomar instantáneas con cámaras Polaroid y vuelve a jugar a videojuegos arcade en videoconsolas “retro”. Las industrias culturales no se mantuvieron ajenas ante este fenómeno y se tomaron parte renovando muchos de sus antiguos éxitos. El sector audiovisual volvió a confiar en formatos como Stranger Things rememorando filmes como El club de los cinco y dio continuidad a muchos otros como Space Jam produciendo nuevas películas de la saga. La industria musical tampoco se mantuvo al margen y sacó su tajada a través del negocio de la nostalgia, explotando conceptos como el que hoy trataremos en este artículo: el lo–fi.

Cabe mencionar en primer término que el lo-fi no designa a ningún género musical por sí mismo, es decir, no tiene unas características lo suficientemente marcadas que lo hagan diferente de otras manifestaciones. De hecho cualquier tema podría ser considerado lo-fi puesto que esta denominación hace más bien referencia a un estilo vinculado principalmente a la calidad de las piezas, pues de hecho el propio nombre del concepto proviene de low fidelity, es decir, baja fidelidad. Sus orígenes, como cabe esperar, se remontan muchas décadas atrás, concretamente a los inicios de la música grabada ya que los sistemas más arcanos de recolección sonora, en los cuales se grababa a través de un cilindro de fonógrafo, emulaban la baja calidad de lo que acabaría siendo el lo-fi. No obstante, existe un mayor consenso a la hora de dictaminar que las manifestaciones más similares a la actualidad se encuentran entre las décadas de los 60 y los 70 gracias a las grabaciones caseras del denominado garage rock encabezado por la carismática banda californiana The Beach Boys. En la actualidad, el lo-fi se ha hibridado con géneros como el hip hop, tomando de ellos sus característicos beats para crear de este modo un estilo construido por y para la nostalgia.

Sus características musicales, y compositivas, se sustentan en gran medida sobre la premisa punk del “hazlo tú mismo”, puesto que la totalidad de sus composiciones demandan un sistema de grabación que destaque por su baja calidad emulando las grabaciones en casete características de los ochenta. En cuanto a la melodía, esta suele ser amena, creada a partir de riffs de piano en bucle con el propósito de generar sonidos tranquilos que propicien un clima agradable. Para conseguir el toque nostálgico derivado de la baja calidad, actualmente se suelen grabar a buena calidad y se samplean posteriormente usando pluggins que le dan la sonoridad deseada. En cuanto al ritmo, como ya mencionamos con anterioridad, los temas de lo-fi se construyen sobre beats marcados tomados del hip hop. También se suelen emplear otros elementos como sonidos de la naturaleza o incluso pequeñas frases que añadan a la composición un carácter más melancólico.

En la actualidad es imposible hablar de bandas o grupos referentes de este estilo, puesto que cualquiera puede componer temas en su casa, incluso sin contar con un gran despliegue de medios para ello, por lo que no resulta osado afirmar que con el lo-fi se ha producido, aparte de una melancólica vista atrás a otros años, una paulatina democratización de la producción musical, puesto que si el lo-fi aspira a ser la música abanderada de la tristeza o la nostalgia, todos tenemos el derecho, al menos por ahora, de mirar con cierta añoranza a tiempos ya pasados. Quien sabe si con el paso de los años las generaciones venideras, o nosotros mismos, tengamos que retomar este estilo, o crear algún otro, para añorar los años que ahora vivimos y no volverán.

Diego D. Andrade


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