Especial: Top Antihéroes

La figura del antihéroe es una de las preferidas por el gran público. Ya en la literatura podemos encontrar esta personalidad desdoblada en obras clásicas, de tanta relevancia histórica, como el Lazarillo de Tormes. Pero, es en la gran pantalla, donde este tipo de personajes se generalizaron hasta el punto de convertirse en imprescindibles. Al principio, su presencia se centró en géneros concretos como el Pulp; Sherlock Holmes, y en el cine negro con los detectives Space y Marlowe. Pero, poco a poco, el antihéroe fue ampliando su horizonte y comenzó a colarse en todo tipo de géneros. El héroe ha sido desplazado por antihéroes que funcionan como espejos de nosotros mismos. Personajes cercanos que retratan lo mejor, pero también la parte más oscura de todos nosotros, y que se rigen por valores diferentes o contrarios a los “correctos”. Son capaces de mentir, castigar con crueldad o disparar a quemarropa por distintas motivaciones.

En definitiva, figuras polémicas convertidas en icónicas, a pesar de, ó gracias a; sus peores defectos. Contradictorios, sociópatas o prisioneros de sus demonios, tienen en común su extremada astucia e inteligencia. Sus triunfos, o la forma de escabullirse de los problemas son aplaudidos por los telespectadores como si de victorias propias se tratara. Antihéroes, que a diferencia de los villanos son personajes profundos, con multitud de complejos matices, y que difuminan sutilmente con su personalidad compleja la línea entre el bien y el mal. Veamos algunos ejemplos:

8. Lisbeth Salander (Trilogía Millenium, 2011)

Encabeza esta lista, una joven sociópata, bisexual, con reacciones violentas, nula educación emocional y cuya afición principal es reventar cráneos con un palo de golf. Un personaje oscuro que provoca una extraña ternura. A pesar de todo pronto se convertirá en una de las antiheroínas más fascinantes del siglo XXI, y es que hay algo en su proceder que la diferencia de sus iguales. A pesar de no contar con el apoyo del orden establecido, se dedica a defender a los más vulnerables con una cualidad sobrehumana: su extraordinaria inteligencia. En un primer momento, aparece dispuesta a convertirse en la inspiradora ayudante del protagonista, pero pronto terminará eclipsándolo.

7. Gregory House (Doctor House, 2004)

Conocido también como el “Sherlock Holmes de la medicina, es un tipo brillante. Su ingenio como médico es abrumador. Capaz de convertir cada paciente en un verdadero misterio por resolver y conseguir la respuesta correcta, pero con claros rasgos de antihéroe. El peculiar doctor es poseedor de rasgos característicos de los personajes más narcisistas: entrometido, manipulador, maestro de la mentira y carente del más mínimo escrúpulo a saltarse las normas del hospital, de la medicina, de lo ético e incluso de la ley para resolver un caso. No obstante, por encima de todo, su propósito es salvar vidas, lo que demuestra que una motivación bondadosa le mueve, por más que su apático carácter se empeñe en defender lo contrario.

6. Rick Grimes (The Walking Dead, 2010)

Este personaje concebido originalmente como héroe, con el paso del tiempo completa un giro de 360º para terminar convirtiéndose en el perfecto modelo de antihéroe. Comienza siendo el responsable ayudante del comisario, perfecto esposo y padre de familia; un auténtico líder que prefiere usar el dialogo, la diplomacia y la astucia antes que la violencia. Pero, poco a poco, la presión de llevar las riendas de un grupo inestable en unas condiciones tan adversas le pasa factura, y lleva a Rick a endurecerse de una forma lenta y paulatina. Pasará de ser un líder pacífico y dialogante a caudillo práctico y contundente, sujeto a la máxima de: hacer lo necesario para conservar la vida, aunque esto suponga, incluso, matar a su mejor amigo. Sin embargo, a diferencia de otros asesinos, Rick se muestra implacable y violento, tan solo cuando el resto de las opciones han fracasado. Mantener la humanidad intacta, hasta en las situaciones más adversas, es lo que nos hace empatizar con él. Un héroe cuya complicada situación, acaba convirtiéndolo en un antihéroe a la fuerza.

5. Dexter Morgan (2013)

En el quinto puesto, hablaremos del psicópata; otra suerte de antihéroe del cine negro. Dexter es un tipo elegante, educado y lleva una vida aparentemente normal que compatibiliza con su oficio de forense para la policía de Miami. Sin embargo, también tiene una cara b: es un asesino en serie. Desde pequeño, su padre adoptivo se dio cuenta de que Dexter tenía tendencias sádicas y psicópatas, por lo que creó un código de reglas para que su hijo pudiera canalizar sus impulsos y enfocar su tendencia violenta solo con los “malos”. Le enseñó a cubrir pistas, a no ser atrapado, y a asesinar a aquellos que, aun siendo culpables, se escapan de la justicia aprovechándose de las benevolencias del sistema judicial.

Según su propia versión: sólo asesina a esas personas con las que nadie querría toparse en un callejón oscuro. Morgan es un personaje que nos muestra con una estupenda mezcla de temor y fascinación, la esfera de lo irracional.

4. Francis Underwood (House of Cards, 2013)

Sin duda uno de los seres más despiadados que ha dado la política. La lealtad no figura en el listado de sus virtudes. Despiadado, muestra nula capacidad con todo aquél que ose entrometerse en su camino. Si tiene que desprenderse de alguien para llegar a la cima, lo hará de modo implacable. Sólo se mantiene junto a él, en este camino infinito al poder, su esposa; la única persona en la que confía. Esta actitud inescrupulosa y pragmática del personaje es uno de los ejes de la adicción de la serie y un componente general de este tipo de antihéroes, cuyos atractivos matices logran mostrar una nueva forma de identificación con el espectador. Personaje sin escrúpulos que no duda en mentir, incluso a los más cercanos y a los más necesitados. No toleraríamos un presidente como Underwood, pero a House of Cards, se lo exigimos.

3. Joker(2020)

Arthur Fleck vive en Gotham con su madre y su única motivación vital es hacer reír a la gente y acudir a un programa de televisión, pero sus problemas mentales, hacen que sólo reciba palos de la sociedad. Tras recibir una paliza, alguien le entrega un arma y es aquí donde estalla su mundo ordinario, y nace otro lleno de sombras y venganza. Arthur se defiende y dispara cruzando el umbral de la violencia que le comienza a convertir irremediablemente en antihéroe. A partir de ese momento su transformación a maníaco asesino es imparable, adaptando un nuevo nombre; Joker, y aceptando con ello su nueva y sombría personalidad. Finalmente consigue uno de sus objetivos principales: asistir al programa, pero él ya no es el mismo y termina asesinando al presentador. El Joker siembra el caos en la ciudad, pero la multitud, incomprensiblemente, lo libera y lo elige héroe. Joker es un fenómeno digno de estudio social, ya que no es poca la gente que se identifica con un personaje tan oscuro y enrevesado.

2. Tony Soprano (Los Soprano, 1999)

Antihéroes

Ningún personaje del cine ha encontrado la profundidad, complejidad y la intensidad del mafioso de New Jersey. Tony Soprano es un mediano empresario cuyo negocio es el crimen; vulgar, violento, pero con manías y contradicciones. A Tony Soprano lo conocimos como un mafioso protector y despiadado, pero también como un hombre perseguido por fantasmas, inseguro y frágil. Un antihéroe en el que no hay nada de ejemplar ni de extraordinario. Hay momentos en los que le vemos luchando por una buena educación para su hijo y otros en los que le vemos quitándole la vida a un familiar con sus propias manos. Confluyen con total naturalidad los asuntos de familia con asuntos de una crueldad extrema, sin justificar ni satanizar al personaje, la doble moral viene de la propia naturaleza del individuo.

1. Walter White (Breaking Bad, 2008)

Walter White lleva una vida monótona. Compagina su familia con su trabajo como profesor en un instituto. Su existencia transcurre de un modo lineal, sin sobresaltos, hasta que los médicos le diagnostican cáncer de pulmón y decide que la mejor forma de proteger a su familia es hacer dinero rápido. Entonces, empieza a producir metanfetaminas de la mano de Jesse Pinkman, un descerebrado exalumno suyo y pequeño traficante. Al principio solo quiere ganar dinero para su familia, pero pronto se da cuenta que la adrenalina que le produce aquel nuevo mundo le engancha aun más que el dinero. Orgulloso del producto que “cocina” se busca un alias y crea un imperio de la droga. Nadie es más listo que Heisenberg, y aquél profesor incapaz de matar a una mosca se convierte en un personaje con arrestos suficientes como para hacer desaparecer de un cadáver, explotar el antro de unos narcos o deshacerse de la competencia. Domina la física y la química, pero no la legitimidad de las causas. La construcción de la intriga y del personaje propone un universo ambiguo, de límites entre los medios y el fin, entre lo correcto y lo incorrecto. Walter es un tipo gris, que ingresa en el mundo del crimen con su familia como coartada y al final se siente cómodo en él. Como antihéroe posee una inteligencia excepcional, es un padre amoroso y llega a convertirse en uno de las más importantes traficantes de los Estados Unidos.

En la gran pantalla la empatía del espectador con los protagonistas juega un rol fundamental. Estas historias, por terribles que parezcan, suenan cercanas, humanas, casi propias. Estos antihéroes han hecho posible que nada sea blanco o negro, sino de diferentes tonalidades de gris. A pesar de ser seres despreciables, los espectadores se sorprenden sintiéndose identificados con asesinos, torturadores, traficantes, mafiosos y mentirosos compulsivos.

Para terminar, mostraré una frase de Miguel Delibes donde muestra a las claras la esencia de este tipo de personajes: Dudo mucho que en mis libros haya un solo héroe; todos son antihéroes, pero, al propio tiempo, todos están envueltos en una cálida mirada de comprensión.

Andoni La Red


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