Sonido: Triggering Drum Replacement

¿Has oído hablar alguna vez del Triggering, del Drum Replacement o del reemplazo de sonidos en baterías? Pues son 3 términos que hacen referencia al mismo proceso que se realiza a posteriori de la grabación de baterías que, dentro del mundillo musical, hay quien considera “hacer trampa”. Te invito a que continúes leyendo para que descubras los secretos del arma secreta de los baterías.

Una de las situaciones más complicadas a las que se enfrenta un técnico de sonido en su día a día es la de microfonear baterías. Como ya sabrás, la batería no es un único instrumento, es decir, es un conjunto de pequeños instrumentos de percusión. En su configuración más estándar nos encontramos con un bombo, una caja, tres toms, un hi hat, un crash y un ride; es decir, 8 instrumentos en uno (como mínimo).

Por tanto, si se quiere obtener un sonido moderno en el que cada instrumento tiene una gran definición y pegada, será necesario tener una gran cantidad de micrófonos y previos (cada uno de ellos apropiado para la función que deba cumplir), una sala con una buena acústica, una buena batería y, por supuesto, un buen intérprete. En otras palabras, se necesita dinero.

Desafortunadamente, la situación anteriormente descrita cada vez es más difícil de cumplir. La democratización de la tecnología ha conllevado que cualquier persona pueda grabarse a sí misma con un presupuesto muy ajustado. Consecuentemente, en la actualidad queremos obtener los resultados de los grandes titanes de la música pero con medios muy humildes.

Respondiendo a la necesidad de que grabar baterías de forma casera no es nada fácil debido a su coste y complejidad, se han desarrollado una serie de programas que permiten mejorar la calidad de estas grabaciones. ¿No te gusta el sonido de tu caja? ¿El bombo suena sin pegada? ¿Los toms no estaban correctamente afinados? Pues todo esto tiene solución: reemplázalos.

Actualmente, en el mercado existen dos grandes plugins que realizan esta función: Steven Slate Trigger y Drumagog. Su funcionamiento consiste en detectar los picos de la forma de onda y generar una señal MIDI que mantenga una correlación entre la intesidad con la que tocó el batería y las velocidades MIDI que se generarán a raíz de su interpretación. De este modo, al tener las notas MIDI que más o menos respetan la interpretación del músico, podremos asignarle a estas notas el sonido que queremos y sustituirlo por la pista que habíamos grabado con nuestro querido micrófono low cost. Magia. Ya tenemos el sonido de un bombo/caja/tom profesional grabado por un músico de alto nivel, con un buen instrumento, una buena acústica y sin problemas de presupuesto.

De hecho, las posibilidades de esta tecnología son tan elevadas que permiten “tocar la batería” sin tener una realmente.

Sin embargo, el uso del Drum Replacement debería estar limitado a cuando no queda más remedio. El abuso de esta técnica puede llevar a que toda la música suene más parecida entre sí y que, consecuentemente, esté despojada del factor humano interpretativo. Evidentemente, hay géneros en los que esto no es un problema ya en su propia definición carecen de esta característica más orgánica. No obstante, si hablamos de Rock, Pop, Funk o, por supuesto, Jazz; el tema cambia radicalmente ya que su dialéctica musical se fundamenta en la interacción entre individuos.

La música es arte y el arte es la manifestación de la actividad humana plasmada a través de un determinado medio para transmitir algo tan intangible como lo son las emociones. La tecnología debe estar al servicio de la música y no al revés. Usar estas técnicas con cabeza (y no abusar de ellas) es clave para conseguir un equilibrio entra la calidad sonora, la estética y la finalidad de cualquier obra artística: la transmisión de sentimientos.

Manu Duro


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