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Jazz: Charles Mingus, el genio iracundo

Charles Mingus es una de las figuras más importantes del jazz del siglo XX, un virtuoso contrabajista, compositor y bandleader que aunque murió con sólo 56 años, dejó tras de sí la friolera de trenta y siete discos editados.

Si empezamos por el principio e indagamos en sus orígenes, por parte de sus abuelos tenemos que exponer lo curioso de que los paternos eran de origen sueco y afroamericano, mientras que los maternos chino y británico. Todo un crisol que se acentúa aún más si consideramos que su madre falleció aproximandamente seis meses después del parto y fue criado por una madrasta mitad amerindia.

En cuanto a música se refiere, aunque su madrastra no permitía en el hogar música fuera del satélite eclesiástico, Charles Mingus desarrolló una pronta afición al jazz, especialmente hacia Duke Ellignton.

Como sería muy complicado analizar o tratar de desgranar cada uno de los discos de este genio, hemos decidido centrarnos, o al menos repasar, tres de sus trabajos más celebrados. El primero de ellos sería Pithercanthropus Erectus, un álbum de cuatro canciones que constituye una innovadora visión de los compositores clásicos, el blues y la música religiosa afroamericana.

Según notas del propio autor, la canción que da nombre al disco es una sinfonía tonal que describe el ascenso del hombre desde sus raíces homínidas hasta una eventual caída a causa de «his own failure to realize the inevitable emancipation of those he sought to enslave, and his greed in attempting to stand on a false security.» que sería algo así como «su propia incapacidad para darse cuenta de la inevitable emancipación de aquellos que buscaba esclavizar, y su codicia al intentar apoyarse en una falsa seguridad».

Si avanzamos tres años en el tiempo, y cinco discos entre medias, vamos directamente a parar a otro de sus álbumes clave: Mingus Ah Um, este disco tiene un mérito especial por haber destacado en un año (1959) en el que coincidió con otras obras de mucho peso tales como Kind of Blue de Miles Davis o Giant Steps de John Coltrane. Este trabajo de nueve canciones, que sería el primero grabado con Columbia y que The Penguin Guide to Jazz consideraría como «un tributo extendido a los antepasados», destaca con composiciones como Fables of Faubus o Goodbye Pork Pie Hat. Este último es una elegía por el saxofonista Lester Young, fallecido dos meses antes de la grabación.

En 1963 y nueve discos más tarde, ve la luz The Black Saint and the Sinner Lady, un álbum conceptualmente muy distinto. No sólo consistía de una composición única de casi cuarenta minutos, sino que además estaba parcialmente escrita como un ballet. Algunos críticos consideran esta obra su mejor trabajo.

Charles Mingus alternaba períodos de intensa actividad compositiva con otros en los que su producción era más exigua, probablemente debido a la depresión a la tenía tendencia. De esta manera, si bien de 1957 a 1964 publicó 23 discos, desde ese mismo año a 1971 no publicó ninguno. Añadido a estos pesares, que no le impidieron completar una extensísima discografía, podemos sumar Beneath The Underdog (Menos que un perro), un libro publicado en los últimos años de su vida en el que relata las dificultades del artista por el hecho de ser negro. El redactor de The Observer que lo reseñó decía que Charles Mingus había descrito«what it feels like to be an artist – actually be it, in a world that is not only trying to stop you being an artist but has tried to stop you being human in the first place.» Que sería algo como «lo que se siente al ser un artista, y serlo realmente, en un mundo que no sólo está tratando de evitar que seas un artista, sino que ha tratado de evitar que seas humano en primer lugar».

Como nota curiosa, no sabemos si debido a los infortunios que sufrió en su vida o crianza, Charles Mingus tenía un temperamento feroz. A veces confrontaba a su audiencia o compañeros de banda, e incluso llegó a propinar un puñetazo a Jimmy Knepper causando en el artista daños permanentes en su habilidad de tocar el trombón. Mientras los dos estaban trabajando en una partitura, Knepper se habría negado a asumir más trabajo y Mingus le propinó el golpe. Aún con todo, volvieron a trabajar juntos mucho después.

En 1995 el servicio postal de Estados Unidos emitió un sello en su honor

Para colmo de males, a mediados de los años setenta el artista empezó a sufrir ELA, lo que pronto empezó a percibirse en sus habilidades con el contrabajo. Fallecería antes de acabar la década, en 1979, con un legado que perdura hasta nuestros días y que ha sido largamente homenajeado en todo el mundo y especialmente en su país de origen.

Alfonso Rois


Un comentario en «Jazz: Charles Mingus, el genio iracundo»

  • el diciembre 20, 2020 a las 10:54 pm
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    Charles Mingus, realmente excitante escucharlo.
    Lo conocí por un viejo vinilo que encontré en el rastro, gran articulo.

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